Casero, Elena: Las óperas perdidas de Francesca Scotto

 

La vejez sabe y la experiencia recuerda

Una muerte, un enigma y una genuina e inmensa devoción por la  música son los pilares sobre los que se articula la trama de esta novela, «Las óperas perdidas de Francesca Scotto», donde traza Elena Casero una historia de rencores y venganzas, de humillaciones e injusticias, de personajes heridos en busca de consuelo, de redención y de verdad.

Ambientada en el mundo de la ópera y a partir del hallazgo casual de un manuscrito del S.XVII inédito hasta el momento, construye la autora una intriga que, saltando del presente al pasado, de Valencia a Londres, de Nápoles a Buenos Aires… abarca temas tan diversos como las dificultades que siempre tuvieron las mujeres para hacer valer su obra en un mundo de hombres, el nacimiento de la ópera como género o el drama de la dictadura argentina latente y fundamental en las reacciones y comportamientos de alguno de los personajes.

De un modo ágil y muy ameno, va encajando poco a poco la narración, capítulo tras  capítulo, un puzle y un misterio −el de la muerte de un prestigioso director de orquesta y la autenticidad o no de esa ópera perdida a que alude el título− que atrapa por completo al lector hasta el final de la novela y enfrenta al fin a sus protagonistas a las consecuencias de todos y cada uno de sus actos: de sus bondades, de sus egoísmos, mezquindades y miserias.

Todas las noches de un día

 

Mire esas plantas. Están prisioneras en la tierra pero su espíritu lucha

Elegante, poética e intensa, «Todas las noches de un día», obra escrita por Alberto Conejero y dirigida por Luis Luque, es una historia de amor −dice el autor− sobre la incapacidad de amar, sobre la esperanza y la necesidad de belleza y de consuelo que al fin todos tenemos.
 En un viejo invernadero, Samuel (Carmelo Gómez), jardinero hosco y solitario a cargo del lugar, cuida sin sobresaltos de sus plantas hasta el día en que la policía llama a su puerta tratando de averiguar el paradero de Silvia (Ana Torrent), dueña de la casa, a quien nadie ha visto en mucho tiempo. Así, en forma de thriller, arranca una drama que no es más que una conversación a través del tiempo y el espacio entre dos personajes heridos por la vida y los recuerdos. Entre lo real y lo fantástico, entre el desamparo y la esperanza («qué cosa tan terrible es la esperanza»), afloran poco a poco sentimientos, miedos, pérdidas, angustias, soledades… Saltando del presente al pasado, a medio camino entre la verdad y la mentira y en un tono muy poético y evocador, va desvelando la narración un misterio que se asoma a los más oscuros rincones del alma y mantiene el suspense de lo sucedido hasta la escena final.
Brillante la interpretación de ambos actores y acertadísima una muy simbólica escenografía capaz de crear por sí misma una atmósfera mágica e irreal, por momentos claustrofóbica, de transformar de una escena a otra la apacible belleza del invernadero en suciedad y oscuridad de tormenta y cobrar, por cuanto sugiere, la importancia de un personaje más.

Tragedias cotidianas

 

«Que le cooorten la cabeza» sentenció furiosa la avaricia, cual perfecta reina de corazones. Al instante, de su humilde paraíso un hombre fue expulsado. Condena de indigencia, desamparo y soledad. Ejecución inmediata.

 En un banco del parque, llora un anciano su miedo y su derrota. De su desgracia, ciega como suele, la justicia aparta la mirada.

Un vendaval furioso y destemplado asola cada rincón de la ciudad. «Hagan juego, señores, hagan juego…», desliza zalamero entre sus ráfagas.

Borrachos de ilusión y de esperanza, aún ignoran los incautos que siempre en este juego al rojo ganador apuesta sin riesgo la banca. Continuar leyendo «Tragedias cotidianas»

Cinco horas con Mario

 

Leer y pensar es malo, Mario, convéncete

Imposible desligar a Carmen Sotillo de Lola Herrera. Personaje e intérprete se reencuentran de nuevo en el mítico monólogo de Miguel Delibes cuarenta años después de su estreno y tras más de quince desde su última representación, en este nuevo montaje que, según ha reconocido la actriz, pretende ser su despedida de las tablas.

 Adaptado en su momento por el propio Delibes y bajo dirección también ahora como entonces de Josefina Molina, el texto nos sitúa frente a la última noche que la protagonista pasa velando el cadáver del marido, muerto de forma repentina, iniciando frente al féretro, al fin con él a solas, una conversación plagada de reproches que de inmediato descubre las personalidades de ambos y los conflictos de un matrimonio sólo en apariencia perfecto. Continuar leyendo «Cinco horas con Mario»

Duerme Sherezade

 

En medio de un bosque espeso y muy oscuro que nunca traspasan los rayos del sol, una dama de nieve duerme entre las sombras. Gritos de lechuzas, largos, escalofriantes y aterradores aullidos pueblan su noches, acuna el viento sus sueños y el aroma de un embrujo, de tan antiguo ya casi olvidado, todo lo inunda. Una lágrima gélida y amarga resbala a veces de sus ojos cansados. Quizá entonces recuerde. Quizá entonces, tibias la fe y la esperanza, con candor murmure su alma una oración. Continuar leyendo «Duerme Sherezade»

La vuelta de Nora

 

He sido una muñeca grande en casa de papá

Una llamada a la puerta, la misma puerta que la protagonista cerró de un portazo quince años atrás, marca el punto de partida de una función −segunda parte del clásico de Ibsen «Casa de Muñecas», escrita por Lucas Hnath y dirigida por Andrés Lima− que, tras su regreso al hogar, sitúa a Nora frente a las consecuencias que para la familia tuvo su abandono. Convertida ahora en famosa escritora de éxito ella vuelve a casa al cabo del tiempo para formalizar finalmente el divorcio, provocando así un tremendo terremoto emocional, plasmado primero en el dolor y la incredulidad de hijos y marido, que habían llegado incluso a darla por muerta y en los reproches y recriminaciones de que la harán objeto poco después. Continuar leyendo «La vuelta de Nora»

El pintor y su musa

 

Es tan corto el amor y es tan largo el olvido…

Pablo Neruda

Solo en la quietud de su estudio, entre telas, brochas y acuarelas, el viejo pintor hallaba consuelo. Frente a su atril, sobre un destartalado taburete, dejaba la vida pasar. Sus manos artríticas y un velo de cataratas, hacía ya mucho le impedían pintar. El espectro de la pobreza rondaba sus días y una tristeza helada desbordaba su alma. Sentía el aire cargado de ausencia y un frío impropio, un soplo gélido que no desaparecía jamás, hacía su cuerpo temblar. Habitaba un mundo de sombras, de recuerdos y añoranzas. Todas sus horas eran iguales ahora y él un hombre hueco que nada podía ofrecer, un viejo solitario que abrazaba fantasmas y quizá, solo quizá, de cuando en cuando, soñaba.

Una vez había estado enamorado. Y ese amor su mundo entero puso del revés. Continuar leyendo «El pintor y su musa»

Cuento de invierno

 

Anochecía sobre la batalla. La negrura del invierno difuminaba lentamente brumas y horizonte y un día para la historia −mortífera y sangrienta como pocas aquella jornada de diciembre− dejaba tras ella. Había comenzado a nevar y muy pronto habría de borrar la tempestad las huellas del horror, la borrasca inclemente del combate todavía a esa hora tan visible en la llanura. Hoyos de lodo, charcos de lluvia, caminos deshechos, pasos de hombres a pie o a caballo, carros pesados…  Austerlitz ardía entre las sombras.

Un viento glacial recorría el corazón de Europa y el eco lejano de un redoble de  tambores, de un caótico clamor de trompetas, estandartes, sables, bayonetas… arrastraba en su estela.

Un tumulto de lodo y sangre empapaba la tierra a la espera de que al fin, poco a poco, con su inmaculado manto, la nieve lo cubriera. Continuar leyendo «Cuento de invierno»

Barberá, Francesc: El hombre que cabía en la palma de su mano

 

…Se acurrucó entre sus dedos y apretó el puño con todas sus fuerzas

«El hombre que cabía en la palma  de su mano» de Francesc Barberá, es una originalísima colección de relatos breves, tan breves que más que de microrrelatos habría que hablar en muchos casos de nanorrelatos.

Suicida

Se arrojó a su vacío interior

Discreción

El inmortal se llevó su secreto a la tumba

Insisten mucho los amantes del género en la importancia de que nunca un microrrelato pueda confundirse con un chiste, una ocurrencia, una anécdota o un aforismo. Por muy breve que sea la narración debe contener siempre una historia, un cuento que para completarse precisará del otro lado una lectura activa, inteligente y cómplice. Eso es exactamente lo que encontramos en este libro, una serie de pequeñas y muy variadas historias que, saltando de un género a otro, se mueven entre la ironía, el humor (negro casi siempre) la crítica social, la ternura, la fantasía… todas ellas construidas de un modo muy inteligente y muy cuidado. Logra siempre el autor encontrar la palabra exacta, juega con elipsis y silencios que obligan al lector a adivinar lo que sucede, sorprende con ingeniosísimos juegos de palabras y nos introduce poco a poco en un mundo propio y muy particular. Continuar leyendo «Barberá, Francesc: El hombre que cabía en la palma de su mano»