
Cada sentimiento que lastimamos es una estrella que apagamos
Herman Hesse
Tengo miedo. No quiero sentir lo que siento y tengo miedo. A que dejen de quererme, a las burlas, al desprecio, a la falta de ternura. He aprendido a mirar el mundo en silencio, a callar y asumir mis derrotas. Me asusta tanto ser como soy… Trato de evitarlo y no lo consigo. Sé lo que todos esperan de mí e intento adaptarme, pero… En esa lucha mueren mis sueños y nace una mentira. Es algo inevitable. Y triste. Y confuso. Y tan doloroso… Memorizo gestos y comportamientos, reprimo mi esencia y a base de artimañas he logrado (creo) engañar a los demás, pero la extrañeza que late en mi pecho sigue en él. No se va. Nunca se va.
─ ¡Ay, por Dios, qué chiquillo! ─reniega mamá cada tarde, cuando al volver de clase me encierro en mi cuarto, rehúyo con premura sus besos y empieza enseguida a sonar Rosalía para acallar mis sollozos─, ¡qué adolescencia más mala, Señor, con lo cariñoso que era este niño de pequeño! Continuar leyendo «Miedo»








