Amor ignífugo

 

Cuando se prendieron las cortinas de la cocina nadie sospechó que aquello no era un accidente aunque, pensándolo bien, puede que a la mirada de mamá ya entonces asomara la sombra de una duda. Difícil siempre engatusarla… La cocina sólo fue el principio y, sí, reconozco que el asunto se me fue ligeramente de las manos. Una tras otra ardieron todas las habitaciones de la casa y ahora estos espeluznantes matasanos me rodean curiosos y hablan de instintos suicidas y pirómanos. ¡Criaturas ignorantes!. Nada saben de amor… Si lo hubieran visto batirse por  mí contra las llamas… Tal vez yo debiera explicárselo pero, ¡ay!, me da tanta vergüenza… Continuar leyendo «Amor ignífugo»

Encrucijada

 

El masajista no tardó en reconocer aquel lunar bajo la nuca y cuando lo hizo un escalofrío recorrió su cuerpo. La memoria de un tiempo antiguo, doloroso y oscuro, un tiempo que durante toda una vida quiso olvidar, lo asaltó de golpe. Supo en ese momento que la suerte estaba echada y un cansancio infinito que tal vez fuera resignación, tal vez alivio por haber de afrontar al fin lo que siempre y tanto temió, fue lo único que sintió. Años eternos de espanto infantil, chispazos de horror revividos en un instante mientras sus manos, siempre asépticas y profesionales, luchaban ahora contra aquella pulsión irrefrenable sobre la piel del mismísimo diablo. Continuar leyendo «Encrucijada»

Confesión

 

He matado a un hombre. Otro. Uno más. Hace exactamente dos horas y diecisiete minutos. No ha sido el único, ya digo. Hubo otros antes. Muchos. Siempre con premeditación y alevosía. A sangre fría. Así actúo. Lo confieso ahora sin dolor, sin culpa ni arrepentimiento. Y no busco perdón. Tampoco acallar mi conciencia. Sólo ocurre que por alguna extraña razón que ni yo misma del todo comprendo, sentí de pronto el impulso de contar lo sucedido. Quizá busque en el fondo −sí, todo es posible− algo de comprensión. Quién sabe.

Difícil, en cualquier caso, me resulta precisar con exactitud cuántos hombres murieron o quedaron, a lo largo de los años, malheridos por mi causa. Pero sé, y absoluta es mi certeza, que este último que tal vez ahora aún se debata entre la vida y la muerte, agonizante, sin todavía dar crédito (nunca lo hacen) a lo ocurrido,  no será el último. Continuar leyendo «Confesión»

¡Oh, cielos!

 

Sentado en su trono de nubes blanditas y algodonosas Júpiter, rey de todos los dioses que en el firmamento han sido, se aburría. Es tan larga la eternidad… Aquel día el Olimpo estaba mortalmente tranquilo. Nada requería su intervención y Juno, todavía enfurruñada por su último desliz, no le hacía ningún caso. Nunca es fácil el matrimonio, ya se sabe. Las ninfas son tan bellas, la seducción tan divertida… Y en este tema ni siquiera los dioses son una excepción. Así que, aburrido como estaba y sin saber muy bien en qué entretenerse, decidió romper la rutina de las horas ensayando sus poderes con los incautos mortales pero el juego, o mejor dicho los rayos que hace tanto tiempo para él forjó Vulcano, se le fueron imprevistamente de las manos… Bueno, ¡qué se le va a hacer! −se dijo− ya se me ocurrirá a quién responsabilizar de este pequeño desaguisado… De reojo mientras tanto y con una sonrisilla malévola entre las barbas observaba como, todavía lejanas, avanzaban hacia Roma las temibles huestes del rey de los hunos.

 

 

 

Viernes Creativos

Ilusionismo

 

Por fin había llegado el día. Durante semanas la prensa había anunciado a bombo y platillo el acontecimiento y en el ambiente flotaba una sensación extraña, mezcla de ilusión y nerviosismo. La sala estaba repleta. Hacía días que no quedaba un solo asiento libre y la expectación era máxima. Todos los presentes se sabían testigos afortunados de un momento único e irrepetible. Espectadores ansiosos por conocer los secretos que el mago más famoso de todos los tiempos había prometido desvelar precisamente sobre aquel escenario en la que probablemente, él mismo había dicho, sería la última función de su carrera.
      El telón se alzó al fin y el espectáculo comenzó. Los números se sucedían uno tras otro arrancando el aplauso encendido de un público entregado que levantó unánimemente las manos cuando el artista reclamó un voluntario para colaborar en su siguiente actuación. Una joven rubia y sonriente fue la elegida. Subió decidida al escenario y entre bromas y risas el mago la colocó frente a una diana diminuta preparándose para lanzar sobre ella el primero de los cinco sables que habrían de atravesarla, en medio de un silencio absoluto de respiraciones contenidas. Un instante después un grito inesperado, triste y brutal, rompió en mil pedazos la magia de la noche. Las luces se apagaron, el telón cayó de golpe y el ilusionista se volatilizó en el aire dejando tras de sí cientos de expresiones atónitas, incapaces de adivinar si lo allí sucedido fue sueño o realidad.

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Líneas paralelas

 

Como si de una plaga venenosa se tratara, el vértigo y  la culpa la paralizan implacables cada vez que enfrenta su mirada. Anhela un amor que ya  no siente. Se ahoga en la rutina de los días. Las palabras de ruptura hace tiempo que se agolpan en su mente pero, cobardes, nunca salen de sus labios. Es tarde. La niña duerme. «Ahora», piensa. Y, a punto de empezar a hablar, él se sienta junto a ella, la abraza con dulzura haciéndole recostar la cabeza sobre su hombro, enciende el televisor y susurra «el mejor momento del día…» sin notar las lágrimas que empiezan a empapar su camisa.

 

 

 

Microrrelato para el concurso «Relatos en Cadena» del programa La Ventana de la Cadena Ser.

Vidas deshabitadas

 

Cuelgan de las cuerdas de la del quinto cuatro globos de colores arrastrados por el viento; en las del segundo unas zapatillas de ballet y un pequeño tutú de color rosa añoran el protagonismo y los aplausos que un día ya lejano acapararon; en la azotea huellas antiguas de cualquier fiesta olvidada hablan de alegría, de un tiempo pasado del que ahora nada queda. Sombras y fantasmas en lucha feroz contra el espanto y la desolación que anhelan lo imposible: el genio de Aladino, la voz de Sherezade frente a  la oscuridad… el embrujo que a las noches de Oriente devuelva al fin su magia y su poesía. Continuar leyendo «Vidas deshabitadas»

Licencia para soñar

 

Aquel día de verano de 1945 mi vida cambió para siempre. El mundo despertaba convulso y herido de un sueño de pesadilla y yo era por entonces un niño de diez años a punto de descubrir el más fantástico secreto que jamás hubiera podido imaginar. Mágico y poderoso como ninguno. El mayor antídoto contra las inclemencias del tiempo y de la vida.

Aún ahora, tantos años después, recuerdo el escalofrío que recorrió mi cuerpo cuando la sala quedó a oscuras y de golpe comprendí el secreto oculto tras aquella pantalla blanca, feliz de haber encontrado al fin el lugar al que alguna vez huyeron los sueños. Continuar leyendo «Licencia para soñar»

Sueños rebeldes

 

Es como sale mejor cualquier plan: una pizca de improvisación, un impulso incontrolable, aprovechar el momento, no pensar… Cuando al fin lo comprendí desapareció el miedo, abandoné mi eterna indecisión y marché lejos. Viajé, conocí otros lugares, olvidé monotonías. Con la distancia recuperé la ilusión y la alegría. Fui feliz. O eso quise creer a pesar de todas las noches en que mis sueños, obstinados, se empeñaron en contradecirme reviviendo en mi alma y en mi piel la humillación y los golpes que tantas lágrimas me hicieron derramar y que me obligaron un día a emprender esta huida sin retorno ni final. Continuar leyendo «Sueños rebeldes»

Naturaleza muerta

 

El agua espantaba a las avispas escondidas bajo las hojas del viejo sauce. La tormenta con que los inmensos nubarrones habían amenazado durante días descargaba al fin torrencial sobre el jardín que con tanto mimo su dueño cuidaba a diario. Los nenúfares del estanque agonizaban desperdigados sobre la hierba, las rosas deshojadas lloraban tristes su belleza perdida, la tierra anegada se deshacía blanda como la arcilla desvelando lentamente el secreto tantos años oculto en sus entrañas.

La sonrisa macabra de dos chuchos vagabundos con un fémur en los dientes, foto de portada sería en todos los diarios a la mañana siguiente. Continuar leyendo «Naturaleza muerta»