Insomnes

 

Salen sigilosamente de las habitaciones de sus hijos. Despertó sobresaltada creyendo haber oído el llanto de uno de los niños. Pero no. Es tarde y duermen tranquilos. Con una sonrisa cansada su marido le coge la mano y la acompaña de nuevo hasta la cama. La tranquiliza con dulzura hasta que se queda dormida y sólo entonces vuelve sobre sus pasos, entra de nuevo en la habitación de unos niños, sus hijos, que crecieron hace años y ya no están. Y, en ese momento, solo y desamparado en mitad de la noche, impotente ante el más cruel y caprichoso ladrón de recuerdos, se rompe silenciosamente. Continuar leyendo «Insomnes»

Escapismo

 

Vuelven a dejarlos debajo de sus camas y apagan la luz al oír unos pasos que se acercan, temiendo que si  las encuentran despiertas sus cuentos acaben otra vez en algún baúl del viejo desván. Poco después las niñas duermen, un destello rompe la oscuridad de la noche y una voz  pronuncia su conjuro con el corazón paralizado, creyendo por un instante poder alcanzar lo que sabe que nunca será suyo. Nada sucede una vez más  y el hada más triste de todos los cuentos jamás escritos se acurruca silenciosamente entre las páginas de aquél del que no logra escapar preguntándose cómo será que alguien te quiera. Continuar leyendo «Escapismo»

Corazones rotos

 

Abandonan primero uno y luego el otro la habitación del hotel, conscientes de que ésta será su última noche y algo se rompe dolorosamente dentro de ellos anticipando en ese preciso instante un futuro largo de añoranza y soledad. Alzan la vista y sonríen fugazmente tratando ambos de ocultar su desgarro. Nadie debe adivinarlo. Saben que no durará pero esta noche es su secreto todavía. Ya en la calle les asalta el rugido de cientos de fans enloquecidas y cegados por los flashes de la nube de fotógrafos que desde hace horas espera paciente, suben al autobús que les conducirá a su último concierto. Continuar leyendo «Corazones rotos»

Un día perfecto

 

Van a ir a comprarse un vestido nuevo y un helado en cuanto bajen del tren. Dejarán el equipaje en la habitación de hotel más barata que puedan encontrar y dedicarán el día a vagabundear perezosamente por esa ciudad imponente con la que ambas tanto han soñado, sin otra cosa que hacer hasta el momento de reunirse, a última hora de la tarde, con el resto del grupo. Un día perfecto pensarán bajo la torre Eiffel, dirigiéndose ya hacia el concierto y  en el preciso instante en que un joven se disculpe amablemente tras tropezar con ellas, sin que nadie pueda adivinar la carga de muerte que rodea su cintura. Continuar leyendo «Un día perfecto»

En blanco

 

Las besa con suma conciencia para no equivocarse frente a la multitud desconocida que de repente le rodea. ¡Felicidades! dice, tratando de controlar el vértigo que le invade y entregando los regalos que encuentra en sus manos a dos pequeñinas idénticas, impacientes por soplar las velas de una preciosa tarta de cumpleaños. Representa con acierto su papel a pesar del miedo y sonríe aliviado cuando siente que la crisis pasó y poco a poco su vida regresa. Consciente de que algo muy profundo se rompió esta vez, emerge de la bruma del olvido con el corazón en pedazos, inconsolable ante un futuro ya presente y tanta felicidad perdida. Continuar leyendo «En blanco»

Asuntos de familia

 

En qué momento de la educación de su niña habían empezado a equivocarse es el pensamiento que la asalta obsesivamente noche tras noche y del que no logra desprenderse, incapaz de entender qué hicieron mal ni de perdonar su traición. Colegios escogidos, viajes, mimos, caprichos sin fin… nada fue suficiente y sólo una llamada bastó para que su vida se rompiera en pedazos y su niña dejara de serlo para siempre.

No lejos de allí una anciana de cabello blanco y ojos cansados cuenta su historia a la joven que camina junto a ella mientras sobre la Plaza de Mayo, resistente eterna al tiempo y al olvido, arden furiosas las estrellas.

 

 

 

Microrrelato finalista semanal el día 4 de enero de 2.016 en el concurso «Relatos en Cadena» del programa la Ventana de la Cadena Ser. Semana  14.

Nuevos tiempos

 

Pero nunca sin saber bien por qué, dejarán de mirar hacia arriba, leía mamá casi en un susurro. Una caricia, un beso suave en la mejilla y mis sueños volaban veloces hacia estrellas blancas y lejanas habitadas por la magia.

Recuerdo esas noches de cuentos infantiles con una melancolía sin fin, viendo como tiemblan las estrellas y lloran tristes ante tanta felicidad perdida mientras en el desamparo de esta noche fría, atrapada en el lado equivocado de la frontera, fantasma invisible de tantas guerras sin nombre, miro yo también hacia arriba como en aquel cuento  casi olvidado y, sin saber bien por qué, susurro una oración dolorida y sin esperanza.  Continuar leyendo «Nuevos tiempos»

Aniversario

 

Subir de nuevo a la habitación, retocar su maquillaje y bajar al jardín donde su marido ya atiende sonriente a los primeros invitados de la fiesta. Repasa su plan mientras le observa desde la ventana, radiante en su papel de perfecto anfitrión y la nostalgia la asalta de repente al recordar al muchacho dulce y cariñoso que hace tanto tiempo la enamoró. Parpadea con fuerza apartando de un plumazo la sombra de un dolor real pero inoportuno, decidida a no flaquear esta vez, diciéndose que no maquillará un nuevo golpe más y que tras despedir al último invitado, esta noche sí, le abandonará para siempre. Continuar leyendo «Aniversario»

Tiempo sin memoria

Subir de nuevo a la habitación tras un paseo por el jardín, sentarse muy juntos tomados de la mano frente a una ventana de visillos blancos por la que se filtra con dulzura el último sol de la tarde, hacerla sonreír con las historias que inventa cada día para ella luchando por llenar el vacío de recuerdos en que vive. Así pasa los días, arropado por la complicidad encandilada de cuantos imaginan su historia, consciente de que nunca fue tan feliz como con esta desconocida que el destino puso en su camino para convertirle en protagonista de un amor que, sólo él lo sabe, nunca existió. Continuar leyendo «Tiempo sin memoria»

Una historia inacabada

 

Era de los pocos detectives honrados que quedaba en la ciudad, brillante en ocasiones, ingenioso siempre, escéptico en amores, herido por la traición de unos ojos verdes que lo perdieron sin remedio y dejaron en su alma una tristeza honda y oscura que ahogaba en solitarias noches de alcohol.

Sin nadie que pudiera echarlo de menos,  no comenzó a investigarse su desaparición hasta que ya  fue tarde y el suyo quedó como uno más ente los cientos de casos sin resolver que empolvaban los archivos policiales.

Unas cuartillas nunca publicadas guardarían siempre en secreto los celos del autor que, eclipsado por su personaje, provocó impasible la muerte de su mejor ficción. Continuar leyendo «Una historia inacabada»