
¡Qué susto! ¡Y qué vergüenza! ¡Si hubierais visto cómo corrí! En un instante comprendí lo que pasaba y escapé de allí. ¡Ay, Dios! ¿Qué habrán pensado de mí? Pero, ¿qué iba a hacer? Mi cuerpo ya empezaba a transformarse, y… ¡Uf! Pensé que no lo lograría, que descubrirían mi impostura y me enjaularían para siempre como a un monito de feria. ¿Y qué creéis que hubiera sucedido entonces? Mi secreto al descubierto, morbo en las miradas, habladurías, maledicencia… Y una vida ─la mía─ que ya nunca habría vuelto a ser la misma. Sé que yo no hubiera podido soportarlo y por eso fue que me asusté tanto. Sí, me asusté muchísimo, lo reconozco. Y pese a todo… ¡Ay! ¡Haber tenido que huir de esa manera! ¡Quién iba a imaginarlo! Y justo, lástima, cuando mi plan rodaba ya a las mil maravillas. Aquella hechicera maldita tuvo la culpa ¡mira qué confundir el embrujo! ¡Las doce campanadas pertenecen a otro cuento! Todo el mundo sabe que nunca ─¡nunca jamás!─ tuvieron nada que ver con el mar y sus sirenas.


Hola Marta, antes que nada espero que el 2026 sea bueno para ti y los tuyos.
Tu relato me gustó mucho combinando elementos de la Sirenita con el de la Cenicienta. La huida de la protagonista nos hace sonreír imaginándola corriendo mientras su cuerpo está ya regresando a su verdadera naturaleza. Un relato muy agradable de leer. Abrazo fuerte.
Hola, Ana. Igualmente, feliz año nuevo y muchísimas gracias. Muy contenta por haberte sacado una sonrisa con esta combinación de cuentos. Un beso.
Hola, Marta! Le has dado voz a esa sirena que luego de la maldición tuvo que soportar tantos destratos. Muy bueno. Un abrazo y Feliz Año!
Gracias, Mirna. Contenta porque te haya gustado.
¡Feliz Año Nuevo, Marta!
Qué bueno el giro que le das a la tradición de las campanadas: tomar el clásico cuento de La Sirenita (donde la transformación de cola a piernas ocurre al beber la pócima de la bruja, sin relación alguna con las doce campanadas) y mezclarlo con la Nochevieja humana, las uvas, las fiestas… y ¡zas! una sirena que se cuela en una celebración de fin de año pensando que el embrujo se activará con las campanas. El pánico cuando empieza la transformación, el miedo a ser descubierta, la huida vergonzosa, el enfado con la «hechicera maldita» que confundió los cuentos… Es muy divertido 🙂
Besos.
¡Ay, pobre sirenita! Cómo ha cambiado el cuento, ¿verdad? Me encanta que te haya gustado, Miguel, y que te haya parecido divertido, sobre todo. Un beso y feliz año nuevo para ti también. ¡Vamos a por el 2026!
Dos intetextualidades por el precio de una.
Hay que tener cuidadin con las imagemes cuando hay final sorpresa,; tu lo has apuntado muy bien sin destripar nada.
Y el título: genial de los geniales.
Abrazooo
Ay, sí, quizá la imagen desvela demasiado, ¿verdad? Bueno, pero me alegra que te haya gustado esta mezcla de cuentos. Muchas gracias, Gabiliante.
No. No desvela demasiado. Yo, a las pocas líneas dejé d3 buscar a Moby dick
Jeje, gracias!
Claro que tendrás un muy feliz año todo el año, con esa capacidad para escribir historias tiernas y de hmor amable, llenas de posibles y muy interesantes subtextos. Precioso. Muchas felicidades. (Por si acaso: Juana
Hola, Juana. Sí, ya sé que eres tú. Muchísimas gracias. Precioso el comentario que me dejas. Un beso grande.
Una hechicera distraída puede ser peligrosa, aun sin querer serlo.
Un abrazo.
¡Ay! Sí que tiene su peligro, sí….
La hehicera se intertextualiza y se crea el caos, muy divertido
Gracias, JC. Me alegra mucho que te haya parecido divertido.
Hola Marta, buena intertextualidad- me ha encantado el mensaje intrínseco. Se percibe el miedo y la urgencia de quien lucha por proteger su identidad más íntima ante un mundo hostil. La frustración es palpable: la huida no nace de la cobardía, sino del pánico a ser reducido a un espectáculo, a perder la propia esencia. Es una poderosa reflexión sobre el miedo a la exposición y la vulnerabilidad de ser descubierto cuando por fin todo parecía ir bien. Abrazos desde Venezuela
Muchas gracias, Raquel, por el cuidado con el que has leído el texto. Precioso tu comentario.
A ver. Creo que ha fallado algo al intentar comentarte.
Te he dicho que me ha encantado tu relato, Marta.
Que podría pasar de La Ceni a La Ari.
A ver si los Reyes se portan bien y me dejan enviarte este comentario. Un abrazo.
Sí, menudo batiburrillo entre la Ceni y la Ari, jeje. Me alegra mucho que te haya gustado, Noelia. Mil gracias.
Tienes una forma de escribir reconfortante que destila ternura. Me ha encantado tu relato. ¡Enhorabuena!
Ay, Eitán, qué bonito lo que dices. Mil gracias.
Siempre tiene que haber una bruja que lo fastidie todo con un hechizo. En este caso se equivocó de cuento o de personaje y trastocó la ilusión de la cenicienta enamorada ¡Pelillos a la mar!
Un abrazo.
Pues sí, despistada esta brujilla, ¿verdad?, saltando de un cuento a otro, pero parece que al final la sangre no llegó al río. Muchas gracias, Francisco.
me ha gustado mucho , dos bellos cuentos unidos , pobre sirenita la malvada bruja la engaño.
Pues me alegro un montón, Manuel. Muchísimas gracias.
Oi,Marta!
Que legal o tema e a confusão entre as personagens ao fuinal… Muito bem inspirado! Parabéns! beijos, chica
Hola, Chica. Genial que te haya gustado. Muchas gracias.
Hola Marta. A saber en que se estaba convirtiendo la pobre Ariel, si en Cenicienta, en calabaza o en ratoncito. La culpa es de la hechicera despistada que se lió con los embrujos, mejor que se jubile y deje paso a las nuevas generaciones. Muy divertido y adecuado al reto. Un abrazo.
Pues si, un poco patosilla la hechicera. Mejor jubilarla, jeje. Mil gracias, Jorge. Contentísima porque te haya gustado.
Un relato muy original, Marta. La mezcla entre esos dos cuentos tan conocidos sólo podía estar atravesada por las doce campanadas de estos días, lo que la da una intención distinta.
Feliz año lector y escritor.
Un fuerte abrazo 🙂
Ay, esa hechicera que se lió con los embrujos… Me alegra un montón que te haya gustado, Miguel Ángel. Muchísimas gracias.
Hola Marta , una combinación perfecta de dos cuentos con esa hechicera que lo mezcla todo.
Muy original y muy bien contada toda la historia.
Un abrazo
Muchísimas gracias, Puri. Contenta porque te haya gustado.
Hola Marta, un relato muy marino y lo bueno es que los personajes no son los de siempre de los cuentos que le da vida al texto. La hechicera se debió equivocar de manual, hechizo o lo mismo tenia amistad con cenicienta. Espero que esta sirena acabe mejor que la del cuento. Un abrazo.
Sí, menudo lío para la pobre sirenita, ¿verdad? Muchas gracias, Ainhoa.
¡Hola Marta! Vaya lío se hizo la hechicera mezclando embrujos. La vergüenza que ha pasado la pobre Sirenita por su culpa. El relato es muy divertido combinando los dos cuentos clásicos y narrarlo en primera persona creo que es todo un acierto, ya que hace que podamos sentir casi como nuestra la vergüenza que siente la protagonista cuando casi se descubre que es una sirena.
Un saludo.
Hola, Rocío. Cuánto me alegra lo que dices. Muchísimas gracias.
Hola Marta, menuda hechicera que hizo de la sirenita una cenicienta, jajajaja, muy bien conectadas ambas intertextualidades, solo faltaba que le hubieran regalado una manzana. Estupendo relato, un abrazo!
Ay, sí, ha faltado la manzana, jeje. Muchísimas gracias, Lola.
Es un monólogo muy teatral de alguien (claramente una sirena transformada en humana) que acaba de vivir el clásico momento de pánico de Cenicienta, pero en versión marina y con mucha más vergüenza y drama.
Divertido, histriónico y con ese punto de humor autoconsciente al culpar a la «hechicera que confundió los cuentos». Me encanta el tono de «¡ay qué bochorno, casi me pillan con la cola fuera!».
Saludos!
Gracias, Marcos. Me alegro mucho de que te haya gustado. Esa hechicera despistadilla menudo lío ha provocado.
Hola Marta! Pues si que se liaron un poco con los conjuros, pero ya se sabe que brujas y hechiceros no son gente de fiar! Ja ja! Un abrazote!
Mucho cuidado hay que tener con ellos, sí. Muchas gracias, Marifelita.
Hola, Marta!
Desde luego, la imagen de la sirena transformada en medio de todos da algo de grima. A más de uno le daría algo, o por lo menos dejarían de beber ponche, por si las moscas.
Un giro espectacular, me lo temía pero nunca me lo imaginé.
Un abrazo!
Ay, pobre sirenita, ¿verdad?, que casi la pescan in fraganti. Muchas gracias, Pepe. Me alegra que te haya gustado.
Hola Marta.
Un microrelato ágil e irónico que reinterpreta La Sirenita desde el miedo a ser descubierta. La voz confesional y el final cómplice desmontan el cuento clásico con humor y una mirada fresca. Saludos
Muchísimas gracias, Luis. Cuánto me alegra que te haya gustado.
Hola, Marta, ¡qué bueno tu micro! Están muy bien elegidos los dos cuentos que se «intertextualizan» en tu elegante aportación al microrreto. Tenemos que dar gracias (nosotros, no la pobre sirenita) a la hechicera de que se haya liado de tal manera que ha permitido que te quede un relato redondo. ¡Enhorabuena!
Y no está de más volver a darte las gracias por el excelente trabajo que realizas en este blog.
Un abrazo.
Por cierto, ¡qué título tan acertado y preciso, te felicito!
Un beso, Patxi, y muchísimas gracias a ti. Me encanta lo que dices y que te haya gustado.
Hola Marta
¡Me has hecho reír mucho! Porque estaba claro que había por ahí una Cenicienta, pero trastocada ¿¿¿en quién??? Hasta que no leí el inesperado final, no caí en la cuenta. ¡Y eso que el título ya lo estaba presagiando! ¡Pero no, que hoy estaba muy despistada y luego, imaginando la transformación que se iba produciendo mientras bajaba las escaleras y le crecía la cola al mismo tiempo!, pobrecita, ¡si me hubiera escuchado reír! Felicitaciones por la ocurrencia. Un abrazo. Marlen
Ay, Marlen, qué bien. Me encanta haberte hecho reír y haberte sorprendido un poquito. Un beso y muchísimas gracias.
Hola Marta, hace tiempo que no me paso por el Tintero y veo que seguís com muchas ganas. Tu cuento estupendo. una mezcla de dos relatos muy graciosos. Un abrazo
Hola, Mamen. ¡Qué alegría tenerte de vuelta! Muchísimas gracias. Me encanta que te haya gustado.