
El hambre es la consecuencia de que determinadas personas no tengan suficiente comida. No es la consecuencia de que no haya suficiente comida.
Amartya Sen (Nobel Economía)
«Hambre en el mundo. Acabar con el hambre en el mundo». Frase hecha. Lugar común. Moscas. Árboles sin sombra. Niños de ojos grandes, tripa hinchada y piernas flacas. Casas de adobe. Muerte convertida en cliché.
Imagina no haber tenido nunca comida suficiente, no tener agua, luz, no haber visto nunca una ciudad. Imagina tu cuerpo consumido por el hambre, el dolor, la debilidad, la letargia que anticipa su final. Imagina el llanto de tus hijos desnutridos, la agonía silenciosa de tu pueblo, la dentellada de una plaga que a nadie parece importar. Imagina haber nacido en las costuras del mundo, sin futuro ni oportunidad. Imagina…
Un hombre corre al hospital con su pequeño en brazos. Las lágrimas caen lentas por sus mejillas agrietadas. La muerte le pisa los talones y él llora un imposible: un niño que acude a la escuela, un muchacho que consigue un trabajo, un hombre que crea una familia y cuida al padre cuando viejo.
Llueve y los campos se llenan de labriegos que plantan en la tierra sus semillas. Unas gotas de lluvia, unos brotes que prenden, quizá separen mañana la vida de la muerte. Todo es frágil y arbitrario y el destino caprichoso. ¿Quién sabe?
A infinitos quilómetros de distancia, un político salpica su discurso con los objetivos para el desarrollo fijados por la ONU. «Erradicar el hambre», dice sin saber en realidad de lo que habla. «Acabar con la pobreza», insiste petulante y engolado. Buenas intenciones que sus actos luego no respaldan. El dinero vence siempre a la bondad y el hambre queda lejos.
Una madre carga a la espalda a su bebé y una nana triste tiembla entre sus labios. Los hijos no le duran y tiene tanto miedo. Todos se le mueren. Todos. Un mal que no debería existir se los va llevando poco a poco. Quizá esté maldita, quizá le hicieron un conjuro, quizá… Su cabeza busca explicaciones, remedios que no encuentra, y no hay consuelo para ella.
Imagina su impotencia, su desamparo, la cicatriz que atraviesa su vida hecha pedazos.
Gobiernos corruptos, especulación comercial, instituciones precarias, operaciones bursátiles tan criminales como asépticas, sostienen algo inconcebible. Tan inhumano y vergonzoso que duele imaginarlo, pero… Haz el esfuerzo y continúa un poco más. Sigue imaginando.
Imagina el abuso, la injusticia, la indiferencia tan próxima al desdén con que Occidente contempla su desgracia.
¿Cómo es posible?, quizá pienses entonces un instante, ¿cómo puede ser que en este S.XXI de revolución tecnológica, inteligencia artificial y viajes espaciales, millones de personas (¡millones!) mueran por causa del hambre?
¡Qué fracaso!
Porque no se trata de una tragedia inevitable. No, el hambre no es una catástrofe imprevista que golpea por sorpresa. Es algo que nace de la codicia y la desigualdad. Cruel reverso de un espejo donde unos no tienen porque otros tienen de más. Eso sucede. Que una parte del mundo debe permanecer en la miseria para que la otra viva en la abundancia. Que es la concentración de riqueza lo que mata.
Y nosotros lo olvidamos. Apartamos la mirada y olvidamos que ya todo es un negocio: multinacionales sin escrúpulos, tráfico de alimentos, intereses económicos que condenan al infierno a media humanidad. Seres humanos desechables.
¿Cómo lo logramos?
No pensar
¿Cómo conseguimos obviar algo así?
No sentir
¿Cómo podemos continuar con nuestras vidas, ciegos, sordos, impasibles, pretendiendo no saber que esto pasa?
No sufrir.
Una lágrima de luna tiembla en las estrellas y el destino, que nunca estuvo escrito en el cielo, asume el peso insoportable de tanto dolor y tantas culpas ajenas.

Mención honorífica certamen abril 2026 «El Tintero de Oro»
Hola, Marta, ¡qué triste! Y es una realidad, por desgracia, el destino de mucha gente está escrito solo por nacer en el lugar en el que nacen y sí, la mitad del planeta vive en la riqueza, mientras la otra mitad sobrevive con lo puesto. Muchas gracias por contarlo y también por participar en el reto del Tintero.
Un abrazo. 🙂
Muchas gracias a ti, Merche. Ha sido una propuesta preciosa.
Hola Marta, tremenda reflexión, casi un alegato más que un relato, Párrafos tremendamente conmovedores que se pueden «ver» cada día, si uno tiene la voluntad y la conciencia para ello. Muy bueno. Un abrazo, Juana
Un beso, Juana. Muchísimas gracias. Contenta por lo que dices.
Hola Marta.
Tu aporte no es un relato, es un grito desgarrador «tan inhumano y vergonzoso que duele imaginarlo, pero… si hacemos un esfuerzo y continuamos imaginando, podremos sentir en las tripas el horror, la injusticia, la falta de empatía, la indiferencia tan próxima al desdén con que nosotros, privilegiados habitantes de Occidente, contemplamos la desgracia de la mitad de los seres que habitan este maravilloso universo.
Gracias por recordarlo, gracias por sacudir nuestra insensibilidad. Tu magistral frase final es lapidaria: «El destino, que nunca estuvo escrito en el cielo, asume el peso insoportable de tanto dolor y tantas culpas ajenas.»
Un abrazo fuerte de Marlen
Ay, gracias a ti, Marlen. Me emociona mucho lo que dices y me encanta que te haya gustado. Un beso grande.
Un alegato muy impactante. Me gusta que hayas escogido la segunda persona ( acusatoria) aunque solo sea con el verbo imaginar, que en cualquier caso era necesario para homenajear la cancion de john lenon.
Discrepo en la radicalidad de los numeros porque solo es el resuñtado del balance, aunque ahora mismo, es así. Podriamos vivir unos holgadamente y otros dignamente; y el cuadro que describes al principio esta muy lejos de la dignidad. Lospasos intermedios tampoco creo que sean los voraces gobiernos y empresas gigsntes.
Bueno , es algo dificil
Abrazoo y suerte
Muchas gracias, Gabi. Es algo inconcebible que esta situación se mantenga y se perpetúe como una maldición bíblica. Es complejo pero hay mucha falta de voluntad política en este tema y mucha apatía.
Me ha impactado. La ONU, la OMS, el derecho internacional para países en guerra, donde el hambre es un problema endémico, demuestran ser figuras jurídicas abstractas que formalmente y teóricamente se pronuncian pero que funcionalmente, son inoperantes. Ante esto no podemos mirar hacia otro lado. Muchos países y su gente, sufren lagunas legales y administrativas. Es como estar en un limbo jurídico y procesal mientras mueren muchos niños. Una ignominia. Tu alegato se vuelve muy necesario. Hay que juntar muchas voces. Muy bien narrado, triste y frustrante todo lo que ocurre, eso sí.
Un abrazo
Una ignominia, efectivamente. Muchísimas gracias, Marisa. Me encanta todo lo que dices y que te haya gustado el relato.
¿Qué preciosidad! La forma, el contenido, la emoción que transmite, la sinceridad que destila, la manera que tiene de tocar la conciencia dejando claro que aquí no se salva nadie y que todos somos responsables de la miseria de algunos por el derroche propio… En fin, que me ha encantado. Muchísima suerte en el concurso.
Un beso.
Ay, Rosa. Mil gracias. Qué bonito lo que dices y cuánto me alegra. Me encanta que te haya gustado y removido un poquito. Es un problema que no debería haber existido nunca y mucho menos ahora, pero ahí seguimos…Tristísimo. Un beso grande.
A decir verdad, este mundo que nos ha tocado en suerte se halla harto descompensado; es, por así decirlo, asimétrico y de mal concierto, donde unos viven en la más opulenta abundancia mientras otros han de lidiar con las más negras penurias.
Lo que más me compunge el ánimo es saber que tales desdichas podrían remediarse si reinase la bondad y la fraternidad entre los moradores de este valle de lágrimas. ¿Habremos de ser capaces de vencer tan terribles flagelos y cuitas? Dios quiera que así sea, mas mucho me temo que, mientras el egoísmo sea ley, difícil será ver tal milagro.
Pues sí, es triste porque ese egoísmo que comentas hace que falte voluntad. Muy acertada tu reflexión, Lucía. Muchas gracias.
Hola, Marta. Qué denuncia tan potente y qué viaje tan humano. Esas cadenas de «Imagina» recuerdan a la canción de Lennon, y la «lágrima de luna» cierra directamente con poesía.
El hambre y la pobreza no son inevitables, como tan bien señalas desde el principio con la cita de Amartya Sen. Nunca lo fueron. Un fuerte abrazo.
Precioso lo que dices, Eitan. Muchísimas gracias. Muy contenta porque te haya gustado.
Hola Marta, una reflexión que toca el alma, que nos hace ver lo irónico de todo: mientras se celebra un viaje espacial a la Luna, aquí abajo la gente no tiene qué comer en muchas partes de este planeta. Estamos divididos y sin brújula moral o al menos, los que tienen el poder de cambiar esto, no la tienen. Se queda uno con una sensación algo pesimista, pero es lo que hay. Solo podemos tratar de escoger bien por quién votamos y hacer un cambio en nuestro entorno inmediato. Te felicito, está muy bien escrito y como te digo, toca el alma. Abrazo fuerte.
Muchísimas gracias, Ana. Muy contenta por lo que dices. Debemos ser conscientes de esa realidad pero solemos olvidarla.
Hola, Marta. Tan triste como real, tan conmovedor como hermoso. Hay millones de personas cuyo destino no está sujeto a vaivenes: es claro, duro e inevitable desde su nacimiento. Tu relato nos pone delante de ese espejo en el que nos negamos a mirarnos demasiado a menudo. “Una lágrima de luna tiembla en las estrellas y el destino, que nunca estuvo escrito en el cielo, asume el peso insoportable de tanto dolor y tantas culpas ajenas”. La frase final es un auténtico mazazo para hacernos despertar. Enhorabuena.
Un abrazo.
Ay, Enrique. Cuánto me alegra lo que dices. Muchísimas gracias. Me encanta que te haya gustado.
Hola Marta tu relato no solo acusa a los gobiernos corruptos o a las multinacionales, sino que nos señala a nosotros, los que «apartamos la mirada», los que logramos «no pensar, no sentir, no sufrir». La última imagen —»una lágrima de luna tiembla en las estrellas»— introduce un respiro poético que no alivia, sino que subraya la distancia entre el cielo indiferente y el dolor terrenal. Un texto necesario, incómodo y valiente. Abrazos desde Venezuela
Hola, Raquel. Muchas gracias. Es una historia dura pero lo es porque es real. Me alegra que te haya gustado.
Hay mucho a corregir en el mundo y desde tiempo atras, ¿cual sera la solucion para el hambre? ¿la pobreza?…. sera un problema con solucion? Interesantes reflexiones las que planteas y el viso de realismo. Hoy pues estamos en ceros, pero al menos hay gente que se da cuenta, algun tronco siempre le aparece al naufrago.
Muchas gracias, Jose. Sí que hay mucho por corregir, sí.
Hola Marta. Este es el eterno problema de la humanidad, la desigualdad, la opresión de los poderosos y los privilegiados sobre la mayoría. Se da en nuestras sociedades opulentas a nivel de los diferentes estratos sociales, y se da entre paises del llamado primer mundo y aquellos que se mantienen en la miseria para que las élites de los primeros puedan explotar sus recursos y nosotros recibamos las migajas sin hacer demasiadas preguntas. No hace tanto que aquí estábamos en una situación similar, la lucha por derechos básicos es algo que se mantuvo a lo largo de la primera mitad del siglo pasado. Mis abuelos por parte de padre y madre perdieron dos hijos en edad infantil cada uno, porque no había atención médica para los pobres en aquellos tiempos. Los hijos debían cuidar a los padres porque no existía sistema de pensiones. Mi abuelo perdió la salud respirando grisú en una mina y luego partiéndose el lomo arando campos por poco más que el poder comer, para que el fruto de su trabajo se lo quedase el señorito. Lo que tenemos se ha construido sobre sangre, y sin embargo de nuevo los hijos viven peor ya que sus padres. Olvidamos pronto. Alguien un día lo llamó lucha de clases, hoy esa mención es casi una blasfemia. Perdemos el tiempo enfrascados en absurdas luchas horizontales, que alentamos convencidos de hacer lo correcto, en vez de mirar hacia arriba. La historia de la humanidad se ha escrito, y se escribirá, en función de dinámicas de clase. Siempre. Cualquier otra visión es, a mi entender, intencionalmente alentada por esos pocos que están arriba. No hay voluntad política porque los políticos no mandan, y quienes les mandan temen perder sus privilegios.
En fin, menudo tostón de alegato político me ha quedado jajaja, pero como el relato da pie… Disculpa si me he enrollado. Gracias por la reflexión, y por incitarnos también a reflexionar. Un abrazo.
Hola, Jorge. Ningún tostón, al contrario, estupenda tu reflexión y acertadísima. Es cierto que olvidamos pronto y andamos enzarzados en discusiones absurdas cuando los problemas reales están en otro lado, pero, en fin, al menos hay que denunciarlo. Contenta por todo lo que te ha sugerido el relato. Muchas gracias.
Triste reflejo de la horrible realidad. Muchas palabras, muchos buenos deseos, pero a la vez muchos intereses que hacen inviable (que no imposible) la solución a este gravísimo problema de la probreza enquistada en determinados países del globo. La teoría está a años luz de la práctica. Y contemplamos mudos tanta injusticia, impotentes, quedándonos solo el derecho al pataleo, a la crítica y a la desesperación. Quienes más podrían ahorrar tales injusticias son quienes dan la espalda a la solución, haciéndonos creer que es algo natural e irresoluble. Es el peor drama de nuestra civilización. Mientras los ricos son cada vez más ricos, los pobres son cada vez más pobres, creándose una brecha entre ambos mundos que se va agrandando y que, de momento, nadie sabe o se atreve a eliminar.
Una gran y profunda reflexión, Marta.
Un abrazo.
Una brecha gigante que no para de crecer. Tristísimo. Muchas gracias, Josep. Me alegra que te haya gustado lo que plantea el relato.
Te felicito Marta! Me ha encantado tu reflexión porque tiene tanta verdad y es tan directa que duele. Tu lo has explicado perfectamente. Un mundo mal repartido aposta, con una intención muy cruel y calculada. Lo peor es que lo sabemos y como estamos al otro lado de la desgracia, pues no hacemos otra cosa que : no pensar ni sentir para no sufrir. Otro mundo sería posible si tuvieramos la cabeza amueblada de forma diferente y a todos los que nos duele reaccionaramos pero… quien da la primera patada? Un abrazote y mucha suerte en el concurso!
Mil gracias, Marifelita. Me alegra mucho que te haya gustado y que compartas la reflexión.
Hola, Marta.
Quiero darte mi más sincera enhorabuena, de corazón, no ya por el relato, que está excelentemente escrito y desarrollado, sino por la valentía de exponer de manera tan cruda (y, repito, con tanto gusto y estilo) esta DENUNCIA SOCIAL que no puede ni debe dejar indiferente a quien la lea.
No entraré en detalles, yo mismo he dicho y escrito en infinidad de ocasiones reflexiones similares (sin tanta clase, ¡seguro!), por lo que estoy de acuerdo al cien por cien en todo, pero sí me gustaría, para enlazar con el reto que nos reúne en torno a estos relatos, que el párrafo final es antológico, de Matrícula de Honor: no se puede narrar con más delicadeza la idea de que el Universo no ha tenido más remedio que asumir como producto propio ese destino que no es sino el resultado de tanta INhumanidad.
Y, ahora sí, me vuelvo a colocar el sombrero…
Considero que desearte suerte está de más, por lo que sólo me queda enviarte un fuerte abrazo junto con las gracias por compartir este regalo hecho de tan sabias reflexiones.
Ay, Patxi. Generosísimo siempre conmigo. Un comentario precioso, me regalas, y cuánto me alegra lo que dices. Un beso grande y muchísimas gracias. Me encanta que te haya gustado.
Hola Marta!!! el hambre en el mundo…y un mundo incapaz de terminar con ella. Qué fracaso de civilización. Eso sí: llegaremos de nuevo a la luna. Tienes mi voto. suerte!!!
Un fracaso absoluto y qué tristeza, ¿verdad? Muchísimas gracias, Santi.
Todo lo que describes no es causa del destino, es causa de la avaricia de unos cuantos, del ansia por acaparar de tantos. Por ello, no es que reniegue de los que tienen mucho, sino de los que no son capaces de compartir con el que nada tiene, y se apartan del camino del que les suplica unas migajas que también apuran para no cedérselas a nadie. Su lema: «Primero yo, después yo, y lo que sobre para mi»
Contundente.
Un abrazo, Marta.
Una desigualdad tan grande que resulta inconcebible. Muchas gracias, Francisco.
Tu relato es una denuncia de lo que sucede en el mundo donde el hambre y la miseria azota y no somos capaces de erradicarla.
Te felicito por como desarrollas todo el tema.
Un abrazo Marta
Un beso, Puri. Muchas gracias.
Hola Marta, que decir que ya no sé haya dicho. Muy cierto lo que dices en tu relato triste y real que todo se sustenta en la miseria de muchos y la inacción de muchos más. Suerte en el reto. Un abrazo.
Un beso, Ainhoa. Muchas gracias.
Jo, Marta, qué duro, y qué destino más cruel. Las verdades duelen, y, aunque no es consecuencia de la mayoría de la gente que no pasa hambre, sí que es cierto que mirar hacia otro lado es el deporte a jugar. Aun así, cuesta creer la enorme desigualdad que reina en el mundo. Una lástima que el potencial humano se centre en el negocio y no en querer superarse.
Un fuerte abrazo!
Así es, una desigualdad tan enorme que cuesta creerlo. Muchísimas gracias, Pepe.
Hola. Tu texto es una sacudida necesaria. Rescatas un tema que el mundo ha «normalizado» y le devuelves la capacidad de herirnos y conmovernos. No te limitas a señalar la tragedia; señalas la hipocresía de una sociedad tecnologica que presume de la inteligencia artificial mientras falla en lo más básico: la supervivencia de su propia especie.
Es un texto valiente, crudo y profundamente humano. ¡Gracias por compartirlo!
Muchas gracias a ti, Octavio. Me encanta que te haya gustado.