Taylor, Elizabeth: Prohibido morir aquí

 

 

Somos unas pobres viejas que han vivido más de la cuenta

 

Considerada una de las cien mejores novelas de todos los tiempos según The Guardian, Prohibido morir aquí (Mrs Palfrey at the Claremont, el título original), contagia delicadeza y melancolía en una historia sobre la vejez y la soledad tremendamente conmovedora. Su autora, Elizabeth Taylor (1912-1975) es otra de esas escritoras injustamente olvidadas pese a haber sido una de las grandes narradoras de la literatura británica del S.XX. Novelista pero autora también de ensayos y relatos publicados en revistas como Vogue, The New Yorker o Harper´s Bazaar, su obra aparece marcada por una atención minuciosa a la cotidianeidad, las relaciones humanas, las emociones reprimidas y las pequeñas crueldades ocultas bajo una superficie de corrección. Cuestiones todas presentes en esta novela.

Tras la muerte de su esposo, la señora Palfrey decide mudarse al Claremont, un pequeño hotel en el centro de Londres que hospeda de forma permanente a un grupo de ancianos de lo más particular. Allí, dada la escasa relación que mantiene con su hija y su nieto, pretende también ella pasar sus últimos años. La rutina: televisión, comidas, trabajos de costura… marca su vida en el hotel, hasta el momento en que de forma inesperada conoce a un joven escritor que le devuelve algo de alegría e ilusión.

Desde ese punto de partida, Taylor arma una historia afilada y sutil, ingeniosa y delicada en la forma pero muy desgarradora en el fondo, capaz de asomar al lector al mundo interior de los personajes y al entramado de convenciones que rigen su existencia, solo a través de gestos, miradas, conversaciones o ciertas decisiones. Perfila con enorme precisión caracteres, intenciones, pensamientos, reproches silenciados…, dejando intuir conflictos, miedos o soledades que dejan al descubierto las grietas del orden social y las contradicciones de una clase media londinense (años sesenta del S.XX.) preocupada en exceso por mantener las apariencias.

Una historia divertida y melancólica a la vez, recorrida por una ironía suave que ahuyenta cualquier tentación de sentimentalismo o melodrama, cálida y luminosa en la forma de contar pero agridulce en la sensación que deja al terminar.

Deja un comentario

SÍGUEME EN MIS REDES

ARCHIVO DEL BLOG

Todos los textos publicados en este blog se hallan protegidos por derechos de autor. Las imágenes han sido tomadas, muchas de ellas, de internet por lo que si sus autores así lo solicitaran serían retiradas de inmediato.

VISITAS

248944