Webb, Mary: Siete para un secreto

 

Y sufrir es volverte sensible al cosmos y todo lo que alberga, desde una mota de polvo hasta el alma de un poeta

Ambientada, como todas las novelas de Mary Webb (1881-1927), en el condado de Shoropshire, al Oeste de  Inglaterra, Siete para un secreto (1922) narra la historia de Gillian Lovekin, una joven huérfana de madre, hija de un granjero rico, obsesionado por casarla con un buen partido. Mientras tanto, ella (coqueta y caprichosa) sueña aventuras y amores de novela, ajena al amor real que Robert, uno de los trabajadores de la granja, le profesa en silencio, sin atreverse nunca a manifestarlo a causa de su posición social y el más que probable rechazo del padre.

La llegada al pueblo de un forastero que pronto se fija en ella, adinerado, galante, pero con un oscuro secreto en su pasado, articulará el triángulo amoroso que sirve de base a una trama llena de humor y buena dosis de misterio. Un enigma que atrapa al lector desde el comienzo.

Vivaz y más ligera en el tono que Bajo tierra o Precioso veneno, también en esta como en aquellas, el paisaje es un elemento fundamental cargado de simbolismo y determinante para recrear atmósfera y mundo interior de los personajes. Refleja su estado emocional y acentúa en algún momento el suspense argumental.

Romántica y evocadora, dulce, apasionada, melodramática… una historia preciosa, con personajes magníficamente perfilados, tanto protagonistas como secundarios, salpicada de cuentos y leyendas populares, que apunta al conflicto entre tradición y modernidad que ya cobraba fuerza en esos años y al papel que ese nuevo tiempo otorgaría a la mujer. La búsqueda del amor y la felicidad es, no obstante, el tema principal.

Comparada con Emily Brontë o Thomas Hardy, Mary Webb no conoció el éxito en vida pero sus novelas fueron enormemente reconocidas tras su muerte.

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