
El pasado, se tenía que aferrar al pasado, que era incuestionable
Bisnieta del mismísimo Charles Dickens, Monica Dickens (1915-1992) logró construir una identidad literaria propia al margen del peso de su apellido. Autora de más de treinta novelas, columnas de prensa, libros infantiles… fue tremendamente prolífica y popular en su momento. Rebelde e inconformista, antes de dedicarse por completo a la escritura y pese a la acomodada situación familiar, trabajó en diversos oficios, desde enfermera a empleada doméstica, pasando por actriz, locutora o auxiliar durante la guerra en una fábrica de aviones. Toda esa experiencia vital acabaría filtrándose luego en sus novelas y ella misma la relatará finalmente en su autobiografía (Un libro abierto).
Publicada en 1940, Mariana fue su segunda novela, una obra de juventud, semiautobiográfica, fruto de un contexto social en proceso de cambio respecto al papel de la mujer, sus ansias de independencia y el modo en que se iba alejando de los roles tradicionales.
La trama de la historia sigue la peripecia de Mary, una joven inglesa que en plena Segunda Guerra Mundial, escucha una noche en la radio la noticia del hundimiento del buque donde presta servicio su marido. Angustiada, sin saber si está vivo o muerto o las circunstancias del ataque, se agarra en esas horas al recuerdo de lo que ha sido su vida hasta entonces y así, la narración retrocede hasta su infancia para desde ese punto ir avanzando ya de forma lineal (estudios, amores, trabajos, viajes, decepciones…) hasta llegar de nuevo a la noche del comienzo y desvelar lo sucedido.
Llena de ironía y de nostalgia, con un lenguaje cercano y salpicado de humor, la autora arma una historia que gira en realidad en torno al proceso de crecimiento personal de la protagonista, la incertidumbre o la búsqueda del propio lugar en el mundo. Todo ello a través de un personaje con el que resulta muy fácil empatizar: una mujer imperfecta, cargada de dudas, expectativas, ilusiones… dentro de una historia amable, amena y llena de chispa.
Suena interesante, ¿Podría ella haber sido la primera blogger no oficial? haha.