El viaje

 

Abierta sobre la cama, todavía vacía, la maleta sonríe amenazante. El muchacho la contempla con una asfixiante sensación de vértigo en el estómago. Tanto tiempo como lleva soñando con el viaje, tantas noches en vela, tanta ilusión. Y ahora… ese miedo que a traición se le cuela entre las tripas, ese miedo que implacable martillea sus sienes. Pero no puede echarse atrás, ya no. No habrá otra oportunidad, lo sabe. Es este su momento y debe aprovecharlo. Marchar, descubrir el mundo, volar lejos muy lejos del hogar y un día, tal vez, regresar.

«¿Listo? nos vamos, prepárate», muy suave y muy bajito le reclama una voz al otro lado de la puerta. Su corazón entonces se acelera, lo siente latir sin control y una inoportuna sensación de claustrofobia lo asalta por sorpresa. Nunca le gustó la oscuridad, sólo fingía ser valiente pero no es ya tiempo de arrepentimientos ni lamentos. Resignado, muy asustado, respira hondo del modo en que ha practicado durante los últimos días, la angustia cede poco a poco, se desviste, murmura una plegaria triste y dolorida y al fin, con una pirueta digna del mejor contorsionista, se acurruca dentro de la vieja maleta y cierra los ojos. Continuar leyendo «El viaje»

Carta sin destino

 

Un ejército de hombres derrotados, de hombres sin rostro, sin sueños ni futuro, tristes autómatas en pos de una quimera imposible, recorre mis entrañas. Siento sobre mí su llanto, su herida, el grito atronador de su furia y su desgarro. Suplican ayuda. No deseo traicionarles y sin embargo…. Quisiera comprender qué me ocurre, cual fue el maléfico embrujo que, en algún momento, secuestró mi voluntad para convertirme en esta marioneta sorda e inclemente que ahora soy. Imploro con estas palabras un perdón que no merezco y a cada instante los pienso, torturado por la culpabilidad y la vergüenza que serán para siempre mi condena.

Firmado: El corazón roto de la vieja Europa. Continuar leyendo «Carta sin destino»

Puértolas, Soledad: Chicos y chicas

 

Once relatos componen el último libro de Soledad Puértolas «Chicos y Chicas». Once relatos donde la autora, con el trasfondo común de las relaciones familiares y sobre todo de pareja, atrapa a sus personajes en algún punto conflictivo de sus vidas para mostrarnos su fragilidad, sus miedos, sus sentimientos, sus contradicciones, sus incertidumbres, sus desencuentros… Todos ellos son relatos deliberadamente inconclusos que no ofrecen un desenlace al lector, que le sitúan frente a escenas o anécdotas de otras vidas, sin juicios ni explicación, como si el tiempo se hubiera detenido en ese momento.

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Al filo de un quizás nace la esperanza

 

Sssshhh… Silencio. Dejad que duerma. No la despertéis. ¿No veis que sueña? Miedo, soledad y tristeza a las puertas del sueño a su suerte abandonados; un beso lejano en sus labios de algodón un día olvidado; un recuerdo, un suspiro, una caricia, una ilusión…; junto al suyo, el rítmico latir de un gastado corazón; una sombra del pasado -derrotada y malherida, siempre enamorada- que entre sus sueños -confiada, dulce, pícara- invisible cada noche se desliza… No, no la despertéis. De mi absurda esperanza tened compasión, dejad ─os lo ruego─ que duerma. Tal vez,  conmigo sueña. Continuar leyendo «Al filo de un quizás nace la esperanza»

Douglas Wiggin, Kate: Cortejo en la catedral

 

Publicada originalmente en el año 1893 y recuperada ahora por «D’Epoca Editorial» en una preciosa edición ilustrada por Charles E. Brock, «Cortejo en la Catedral» de Kate Douglas Wiggin es una novela corta narrada en forma de diario que, siguiendo las huellas de sus protagonistas, a través de sus anotaciones y siempre desde el punto de vista de ambos (recurso este muy original) nos lleva a recorrer los parajes más pintorescos de la Inglaterra del S.XIX de catedral en catedral.

 Una lectura diferente, amena, ligera, llena de detalles y situaciones insospechadas, incluido un pequeño homenaje a Jane Austen y su obra «Persuasión». Continuar leyendo «Douglas Wiggin, Kate: Cortejo en la catedral»

Triste sirenita

 

Acurrucada en la arena, lloraba triste la sirenita. Se sentía tan sola, tan perdida en ese mundo desconocido y ajeno de pronto tan árido y hostil. Echaba tanto de menos su casa… el olor a sal, las algas, los corales, el hondo y rítmico latido del mar. ¡Ay, el mar!, ¡cómo le dolía su mar!. Con él soñaba. Soñaba despertar en mañanas plácidas, suaves y benignas, nadar en las tardes de sol hasta que el ocaso tiñera de naranja el horizonte, hasta ese instante en que poco a poco el agua cambiaba de color: del verde al azul, del azul al añil y por último casi al negro, dejarse mecer por aquellas olas brillantes, blanquísimas y juguetonas que tan bien todavía recordaba; soñaba con playas de arenas blancas, pescadores remendando sus redes bajo la última luz del día, la aventura misteriosa de algún velero espectral, la romántica voz de un vapor en alta mar… Soñaba la libertad.

Todo lo había perdido tras un espejismo de amor del que ya nada quedaba salvo infinitas promesas rotas y un bello príncipe tornado en cruel Barbazul. Tarde se dio cuenta… «Encontraré el camino de regreso», se dijo, al adentrarse lentamente en aquel mar bravío de aguas oscuras y profundas que tanto la había añorado, decidida a no flaquear esta vez. A cada paso se hundía más y más. Su alma, libre al fin, sonreía. Continuar leyendo «Triste sirenita»

Un cuento de amor

 

Una advertencia de otoño hay en la luz y un halo de melancolía tiñe de romanticismo los colores del parque. El momento es perfecto y el muchacho no duda. La mira con dulzura, toma su cara entre las manos, la besa… Y es aquel un beso tierno, apasionado, mágico… Un beso de cuento: el de un príncipe a una princesa. Un auténtico beso de amor. En ese instante ella comprende que está enamorándose. Y sonríe. Enamorada, sí, pero… no de él. «¡Lástima!, no es este mi cuento», se dice con cierto remordimiento. Y tras un segundo echa a correr. Continuar leyendo «Un cuento de amor»

Von Armin, Elizabeth: Elizabeth y su jardín alemán

 

A veces la felicidad se esconde tras las verjas de un jardín, lejos de un marido que no te entiende y cerca de tus libros más queridos…

Publicado por primera vez en 1898 Elizabeth y su jardín alemán es un relato que contagia serenidad y optimismo. En forma de diario, la autora ─Elizabeth Von Armin─ narra el paso de las estaciones a través de las plantas y flores de su jardín, la felicidad que encuentra en su cuidado, su lucha por convertir una finca casi abandonada en el jardín que siempre soñó tener, los juegos con sus hijas, la vida al aire libre, la importancia que da ella a la soledad, su modo de entenderla…

En tono irónico, descarado y burlón en ocasiones, cuenta la autora su indiferencia por una sociedad que siente completamente ajena y de la que por todos los medios procura distanciarse, su relación con un marido («El Hombre Airado») que ni la entiende ni lo pretende, su desinterés por la rutina doméstica, la felicidad que encuentra en las cosas más pequeñas: libros, naturaleza, amigos, libertad… Continuar leyendo «Von Armin, Elizabeth: Elizabeth y su jardín alemán»

Ángel de ojos tristes

 

A veces sucede que un ángel del cielo, queriendo comprender el misterio de los mortales, tanto al filo de su nube se acerca  que cae a la tierra. Entonces en lágrimas su memoria se deshace. Condenado a vagar por el mundo, reirá, amará, sufrirá y tal vez, solo tal vez, hallará la alegría. Muy al fondo de sus ojos celestes, sin embargo, oculta en su mirada más profunda, si observáis con cuidado, encontraréis siempre la sombra de una decepción inexplicable. Un recuerdo, un silencio, un  lamento que entre sus sueños late. Un eco de eternidad que, al despertar, inalcanzable, etéreo, fugaz como una estrella, en el aire raudo se deshace.   Continuar leyendo «Ángel de ojos tristes»

Lloran las rosas

 

Hace rato que ha anochecido. La luna fría y pálida, casi recién nacida, flota ahora en la penumbra y apenas ilumina un cielo que la niebla vuelve fantasmal. El día ha sido triste y doloroso. Todo el pueblo ha querido despedir a Jaime y muy pequeño ha quedado el cementerio que −a veces olvidado, siempre misterioso− en lo más profundo del valle, al borde de un riachuelo de aguas lentas y apacibles, yace. Conmocionados, incrédulos e impotentes todos, sobrecogidos, incapaces de hallar palabras de consuelo para una mujer con el corazón en pedazos y dos chiquitinas de trenzas rubias que, aferradas a la mano de su madre, apenas alcanzan todavía a comprender la fractura  irreparable que su mundo acaba de sufrir. Continuar leyendo «Lloran las rosas»