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El genio de los deseos

 

Suspira y cierra los ojos… En su recuerdo: mil y una noches repletas de estrellas; olor a jazmín; el tañido melodioso de las campanas meciendo con dulzura el despertar de la ciudad. Una ciudad ya para siempre convertida en nostalgia. Frente a ella: el cruel silencio de las fotografías; oscuridad, tristeza, cansancio; frío y devastación. En su alma: un deseo; una súplica; una oración. Entre las nubes, lejos, muy lejos, de aquella tierra tan herida: la magia. En el destierro eterno de los mundos perdidos: un hechizo. Un genio acurrucado en su lámpara que lágrimas de impotencia y rabia lloraba. Continuar leyendo «El genio de los deseos»

De piratas y corsarios

 

En el lugar más recóndito de la isla, en una tumba sobre una colina al borde del mar, unos mortales restos reposan. Allí yace también un hechizo. El eco eterno de la aventura de un mundo perdido, la magia y la fantasía, la curiosidad, cierta infantil inocencia, es lo que aquella sepultura sin nombre custodia. Cuentan que, en las noches de tormenta, una extraña canción el viento silba, al tiempo que dos feroces bucaneros desde un velero espectral a su inmortal hacedor saludan. Ron, ron, ron… parece la ventisca gemir. Entre las olas sueña su tesoro John Silver. Enigmático, sonríe. Continuar leyendo «De piratas y corsarios»

Añoranza

 

La busco entre la sombra de un recuerdo

Nunca está

Sombra antigua, efímera y burlona

Sombra dolorida, insolente y magistral

Vagabundo de sueños

 Vagabundo de ilusión

Lucidez devastadora que, cruel, mi derrota murmura

Desgarro, pérdida, desesperanza

 Desamparo y llanto en un recuerdo ahogado

Estrella inalcanzable

Estrella mágica y fugaz

 Tenue brillo entre tanta oscuridad

 Incapaz de retenerla, junto a ella mi alma siempre va

Una lágrima en mis ojos

 Un recuerdo

 Plomo en mi silencio      Continuar leyendo «Añoranza»

Muñeca de porcelana

 

«Muñeca de porcelana» ─»China Doll» en su versión original─ obra escrita en su momento por David Mamet para Al Pacino y ahora en España magníficamente interpretada por José Sacristán, nos adentra de forma descarnada y muy ácida en los entresijos del poder, en un mundo oscuro,  turbio  e inquietante de dinero, secretos, mentiras, influencias, traiciones… en el siempre opaco universo de la política (de quienes tras ella impulsan ciertas decisiones al amparo de las sombras) y de la corrupción. Continuar leyendo «Muñeca de porcelana»

Un día cualquiera

 

El día que las olas del mar apaguen con su espuma el fuego del amanecer

 Que la luz del arcoíris aplaque con su brillo la ferocidad de la tormenta

El día que bajo la arena una estrella de mar llore su añoranza por el cielo del que una noche antigua cayó

Que rocen tus ojos los míos y una sonrisa fugaz ahuyente de tu rostro el desconcierto

El día que un instante mi recuerdo venza al vacío de tu olvido…

Sólo ese día mi corazón podrá quizá latir de nuevo

 Y sentir que  alguna vez hubo magia en el mundo. Continuar leyendo «Un día cualquiera»

Quinto B

 

El mismo piso. De nuevo. Y ya eran tres los asaltos que aquel agosto había sufrido, algo ciertamente excesivo incluso para tal mes. Como siempre puerta de par en par, cajones desvalijados, libros por el suelo, nada, al parecer, que echar en falta. Un halo de misterio envolvía sin remedio a su inquilina. ¿Qué escondía aquella anciana y quién lo buscaba con tanta tenacidad? Desplomada en su sillón, rodeada de policías, ella temblaba, no de miedo sino de emoción. Debía acabar con semejante desatino ─lo sabía─ pero tanto le pesaba la soledad… Y tan divertida resultaba siempre su pequeña picardía… Continuar leyendo «Quinto B»

Niños de nadie

 

…Elige siempre la esperanza

Séneca

Elmer Mendoza nació un día de invierno frío y muy lluvioso. Nadie recuerda con exactitud la fecha pero sí el frío y la lluvia que por aquel tiempo cayó durante días. Y la niebla. Una niebla espesa que llegó de golpe a la ciudad borrando todas las cosas. Quizá fuera enero. Quizá no. Nunca a causa de semejante olvido ha celebrado su cumpleaños. Nunca ha tenido regalos, tartas, ni velas donde soplar un deseo.

Aquel invierno, el invierno de doce o quizá trece años atrás en que Elmer vino al mundo, los padres habían vendido la poca tierra que aún tenían en la aldea natal y, esperanzados como nunca estuvieron, como ya nunca volverían a estarlo, habían marchado a la capital en busca de un futuro más próspero para el hijo que venía en camino.

 Pero sabido es que nunca tuvo compasión con los pobres el destino y solo un terreno en un suburbio de la periferia, próximo en exceso al inmenso vertedero que delimita el contorno de aquella ciudad inhóspita y áspera como pocas, fue a lo que debieron conformar su nueva vida. Continuar leyendo «Niños de nadie»

Encrucijada

 

El monótono teclear de la vieja underwood que hace tanto su padre le regaló ─siempre desde entonces compañera fiel─ se detiene al fin. Durante horas, sin pausa, ha resonado en la habitación y de improviso un silencio denso y pesado invade la estancia. Tras los cristales, al otro lado del balcón, la tarde se apaga lentamente. Ha comenzado a lloviznar, la luz es cenicienta y fría y una fragancia suave a tierra mojada, primera advertencia de un otoño recién apenas estrenado, se cuela por alguna ventana entreabierta.

A esa hora mágica en que la noche sustituye al día, Victoria repasa las páginas escritas. Metódica y concienzuda. Satisfecha, por fin. Suspira el aire del anochecer y una emoción incontrolable, algo que no acierta a explicar, inunda sin motivo sus ojos de lágrimas. Solo es cansancio, piensa. Y, sí, tal vez sea solo eso: cansancio. Tal vez. Continuar leyendo «Encrucijada»

Sin rumbo

 

Lento, muy pausado, casi perezoso, el tren abandona la estación. Listos para emprender un camino que apenas intuyen pero muy largo e incierto adivinan, en sus vagones se acomodan los últimos viajeros. Espectros silenciosos sobrecogidos por el frío y la desolación de esta noche sin luna a la que de improviso se han visto arrojados, forzados por una repentina y cruel destrucción de anhelos y esperanzas que a comprender no alcanzan, con una mirada de infinita tristeza se despiden del mundo que, sin ellos, tan desamparado y helado ahora queda.

Inmóvil, detenida en el andén, una mujer algo marcada por la edad y las inclemencias del tiempo y de la vida, observa como poco a poco, en la distancia, el extraño convoy se aleja. Una vez más − imposible ya resulta saber cuántas− lo dejó pasar y quizá ahora se arrepienta. Continuar leyendo «Sin rumbo»

Septiembre

 

Melancólico y sereno, suave, tenue, casi de puntillas, regresa septiembre. Una advertencia de otoño hay en su luz, en el dorado matiz de sus colores, que sin remedio el verano resquebraja. Acortan los días, refrescan las noches. Lentas y silenciosas comienzan las hojas a caer, desnudos quedan poco a poco los árboles, cubiertas de efímera hojarasca las aceras y los parques. Perdida en el recuerdo, cual veraniega postal, la ardiente furia del sol, las tardes junto al mar, los castillos de arena, el sabor a sal…

Un ejército de nubes cenicientas, de improviso hará tronar la tempestad. Repiqueteará la lluvia en ventanas y balcones, charcos de cristal, transparentes como espejos, en las calles y un suave olor a tierra mojada en alas de un viento, tal vez cálido, tal vez destemplado y pertinaz, la ciudad suavemente envolverá. Continuar leyendo «Septiembre»