


Sssshhh… Silencio. Dejad que duerma. No la despertéis. ¿No veis que sueña? Miedo, soledad y tristeza a las puertas del sueño a su suerte abandonados; un beso lejano en sus labios de algodón un día olvidado; un recuerdo, un suspiro, una caricia, una ilusión…; junto al suyo, el rítmico latir de un gastado corazón; una sombra del pasado -derrotada y malherida, siempre enamorada- que entre sus sueños -confiada, dulce, pícara- invisible cada noche se desliza… No, no la despertéis. De mi absurda esperanza tened compasión, dejad ─os lo ruego─ que duerma. Tal vez, conmigo sueña. Continuar leyendo «Al filo de un quizás nace la esperanza»

Publicada originalmente en el año 1893 y recuperada ahora por «D’Epoca Editorial» en una preciosa edición ilustrada por Charles E. Brock, «Cortejo en la Catedral» de Kate Douglas Wiggin es una novela corta narrada en forma de diario que, siguiendo las huellas de sus protagonistas, a través de sus anotaciones y siempre desde el punto de vista de ambos (recurso este muy original) nos lleva a recorrer los parajes más pintorescos de la Inglaterra del S.XIX de catedral en catedral.
Una lectura diferente, amena, ligera, llena de detalles y situaciones insospechadas, incluido un pequeño homenaje a Jane Austen y su obra «Persuasión». Continuar leyendo «Douglas Wiggin, Kate: Cortejo en la catedral»

Acurrucada en la arena, lloraba triste la sirenita. Se sentía tan sola, tan perdida en ese mundo desconocido y ajeno, tan árido y hostil. Echaba tanto de menos su casa… el olor a sal, las algas, los corales, el latido rítmico del mar. ¡Ay, el mar!, ¡cómo le dolía su mar!. Con él soñaba. Soñaba despertar en mañanas plácidas y benignas, nadar en las tardes de sol hasta que el ocaso tiñera de naranja el horizonte, hasta ese instante en que poco a poco el agua cambiaba de color: del verde al azul, del azul al añil y por último casi al negro, dejarse mecer por aquellas olas brillantes, blanquísimas y juguetonas que tan bien recordaba. Soñaba con playas de arenas blancas, pescadores remendando sus redes bajo la última luz del día, la aventura misteriosa de algún velero espectral, la romántica voz de un vapor en alta mar. Soñaba la libertad.
Todo lo había perdido tras un espejismo de amor del que ya nada quedaba, salvo infinitas promesas rotas y un bello príncipe tornado en cruel Barbazul. Tarde se dio cuenta. «Encontraré el camino de regreso», se dijo, al adentrarse lentamente en aquel mar bravío de aguas oscuras y profundas que tanto la había añorado, decidida a no flaquear esta vez. A cada paso se hundía más y más. Su alma, libre al fin, sonreía.

Una advertencia de otoño hay en la luz y un halo de melancolía tiñe de romanticismo los colores del parque. El momento es perfecto y el muchacho no duda. La mira con dulzura, toma su cara entre las manos, la besa… Y es aquel un beso tierno, apasionado, mágico… Un beso de cuento: el de un príncipe a una princesa. Un auténtico beso de amor. En ese instante ella comprende que está enamorándose. Y sonríe. Enamorada, sí, pero… no de él. «¡Lástima!, no es este mi cuento», se dice con cierto remordimiento. Y tras un segundo echa a correr. Continuar leyendo «Un cuento de amor»

A veces la felicidad se esconde tras las verjas de un jardín, lejos de un marido que no te entiende y cerca de tus libros más queridos…
Publicado por primera vez en 1898 Elizabeth y su jardín alemán es un relato que contagia serenidad y optimismo. En forma de diario, la autora ─Elizabeth Von Armin─ narra el paso de las estaciones a través de las plantas y flores de su jardín, la felicidad que encuentra en su cuidado, su lucha por convertir una finca casi abandonada en el jardín que siempre soñó tener, los juegos con sus hijas, la vida al aire libre, la importancia que da ella a la soledad, su modo de entenderla…
En tono irónico, descarado y burlón en ocasiones, cuenta la autora su indiferencia por una sociedad que siente completamente ajena y de la que por todos los medios procura distanciarse, su relación con un marido («El Hombre Airado») que ni la entiende ni lo pretende, su desinterés por la rutina doméstica, la felicidad que encuentra en las cosas más pequeñas: libros, naturaleza, amigos, libertad… Continuar leyendo «Von Armin, Elizabeth: Elizabeth y su jardín alemán»

A veces sucede que un ángel del cielo, queriendo comprender el misterio de los mortales, tanto al filo de su nube se acerca que cae a la tierra. Entonces en lágrimas su memoria se deshace. Condenado a vagar por el mundo, reirá, amará, sufrirá y tal vez, solo tal vez, hallará la alegría. Muy al fondo de sus ojos celestes, sin embargo, oculta en su mirada más profunda, si observáis con cuidado, encontraréis siempre la sombra de una decepción inexplicable. Un recuerdo, un silencio, un lamento que entre sus sueños late. Un eco de eternidad que, al despertar, inalcanzable, etéreo, fugaz como una estrella, en el aire raudo se deshace. Continuar leyendo «Ángel de ojos tristes»

Hace rato que ha anochecido. La luna fría y pálida, casi recién nacida, flota ahora en la penumbra y apenas ilumina un cielo que la niebla vuelve fantasmal. El día ha sido triste y doloroso. Todo el pueblo ha querido despedir a Jaime y muy pequeño ha quedado el cementerio que −a veces olvidado, siempre misterioso− en lo más profundo del valle, al borde de un riachuelo de aguas lentas y apacibles, yace. Conmocionados, incrédulos e impotentes todos, sobrecogidos, incapaces de hallar palabras de consuelo para una mujer con el corazón en pedazos y dos chiquitinas de trenzas rubias que, aferradas a la mano de su madre, apenas alcanzan todavía a comprender la fractura irreparable que su mundo acaba de sufrir. Continuar leyendo «Lloran las rosas»

Entristece la belleza del mar. En su más profunda oscuridad devora el silencio las horas y en un instante eterno, entre algas, arrecifes y corales que nadie a contemplar alcanza, parece el tiempo haberse detenido. Llora el océano su derrota y para tanto dolor y pérdidas calladas como en su fondo yacen no halla consuelo. Una lúgubre sepultura, donde sólo horror, vergüenza y muerte laten, es ahora su corazón. Refugio eterno de recuerdos, olvidos y fantasmas que en las más feroces noches de tormenta al mundo espantan con su rabia y su desgarro y hacia playas de arenas calmas los gritos ahogados de un naufragio de mil sueños imposibles, implacables, arrastran. Vidas sin tiempo. Futuro perdido. Tiempo a la deriva antes de vivir huido. Eterno fugitivo que, oculto entre olas y lágrimas de espuma blanca, las huellas de incontables ilusiones y mil rotas esperanzas a los pies de un mundo siempre a su tragedia indiferente tristemente deposita: un gemido, un lamento, el ojalá melancólico y desolado de la historia que pudo ser, de la historia que al fin nunca fue. De un delito que no cometió todos entonces -apenas un instante conmovidos- al mar culpan. Y le llaman asesino. Continuar leyendo «Lágrimas de espuma»

Un nuevo mundo está naciendo: un mundo en el que llevan ventaja los que nunca se entretuvieron con la poesía.
«No somos refugiados», libro escrito por el reportero Agus Morales y recién publicado por la editorial «Círculo de Tiza», sigue los pasos en un recorrido por prácticamente los cinco continentes de quienes, por diferentes causas, en algún momento de su vida se vieron obligados a abandonar sus lugares de origen. Son los desterrados de la violencia y junto a ellos nos hace caminar el autor a través de un relato estremecedor que, si bien trata de explicar los orígenes de la situación, se detiene, más allá de cualquier otra consideración, en la vida y la historia de personas concretas. Nos cuenta su dolor, su desamparo, sus ilusiones, sus esperanzas… Nos adentra en sus vidas con respeto y humildad para hacernos entender que más allá de ese momento traumático que irremediablemente para siempre cambiaría su historia, siguen siendo las mismas personas que antes eran: médicos, ingenieros, niños, padres, maestros, poetas, pobres, ricos… personas. Más allá de su condición de refugiados, personas. Continuar leyendo «Morales, Agus: No somos refugiados»