Villa Felicidad

 

El cumpleaños del alcalde se acercaba. Era el evento más esperado del año y los habitantes del pueblo preparaban sus mejores galas. Siempre con una sonrisa en el rostro, el señor Gómez era conocido por ser la persona más feliz de la villa. Su alegría era contagiosa y la transmitía sin esfuerzo a quien quisiera compartir con él un momento apenas de conversación.

«La felicidad no es un estado de ánimo ─repetía con insistencia en sus discursos─, es una forma de vida, una elección sobre el modo de encarar los más arduos desafíos de este mundo. ¡Claro que todos tenemos tristezas! ─continuaba ante la mirada atónita de sus vecinos─ ¡Por supuesto! Pero no hemos de dejar que las amarguras nos definan. ¡Elijamos las pequeñas maravillas que atraviesan cada día!». Continuar leyendo «Villa Felicidad»

Atrapasueños

 

Un majestuoso tigre de rayas doradas danzaba entre las sombras. El aire estaba cargado de misterio, la luna bañaba de plata el firmamento y una música tenue susurraba entre los árboles su compás. La noche guardaba el secreto de un ensueño. Una criatura de la selva ─contaba la leyenda─ que teñía de luz la oscuridad, que trocaba en alegría la tristeza y la angustia de un corazón atribulado asfixiaba entre sus garras sin piedad. Fiero guardián agazapado entre los sueños, guía en las fronteras del espíritu de afanes imposibles, de bellas fantasías, de mágicos anhelos. Continuar leyendo «Atrapasueños»

Corazón de beduino

 

Un mar de arenas cristalinas ardía bajo el sol. Las dunas crecían sin tregua, el desierto se extendía hacia el horizonte sin principio ni fin y una leyenda antigua arrastraba el rumor del viento. «Aquí yacen los sueños de los hombres ─parecía murmurar─, secretos del pasado, anhelos del futuro, ecos de un mundo inalcanzable».

Un viajero solitario se abría paso por aquel océano infinito. La  arena revoloteaba a sus pies y solo los latidos de su corazón rompían el silencio. Un brújula antigua, un mapa gastado, una voluntad inquebrantable, lo guiaban. Perseguía una quimera, las visiones lo asaltaban de improviso y una sonrisa leve curvaba sus labios al atisbar un instante los más bellos recuerdos de su vida. ¡Si pudiera guardar para siempre aquella sensación! Hallar el oasis de los sueños era su última esperanza. Y así, caminaba y caminaba, en busca del lugar donde ─decían─ se hacían realidad los más hondos deseos del alma. Inalcanzable espejismo de felicidad en un mar de arenas despiadadas. Continuar leyendo «Corazón de beduino»

El aliento de las musas

 

La inspiración lo había abandonado. El tiempo pasaba, el plazo de entrega corría y ni una sola letra tintaba de negro el blanco de la página abierta en el portátil. Su mente era un desierto de ideas agotadas y palabras secas. Suspiró con desánimo y decidió salir a caminar. La editorial aguardaba las primeras páginas de una novela que burlaba ahora todos sus esfuerzos. Quizá un poco de aire fresco espabilara su cabeza, se dijo, disfrazando de cansancio su fracaso. Continuar leyendo «El aliento de las musas»

Mi bella ondina

 

Un caleidoscopio de colores tiñe de arcoíris la corriente. Los peces saltan en la superficie, regresan al fondo, agitan las aguas, saltan de nuevo… Es el comienzo, reconozco los signos de inmediato. El cielo resplandece, las olas aceleran su cadencia y su ritmo endiablado me dispara los latidos. «¡Por fin!», murmuro esperanzado, atento al torbellino de espuma que gira en el océano. La arena araña mis dedos, trepa por los tobillos, enreda mis piernas a la orilla… No puedo moverme. Lo intento y no lo consigo. Truena la marea en mis oídos. Y, de pronto, un canto de mujer detiene su rugido. Unos ojos se enlazan a los míos, arde entre las nubes una luz, tropiezo con tu rostro… y sonrío. Continuar leyendo «Mi bella ondina»

La espía de moda

 

La agente F-7124 volaba de regreso a Berlín con un fracaso bajo el brazo y la desilusión pintada en el rostro. No había sido su culpa pero ¿qué importaba?, el descalabro era absoluto y suya la responsabilidad. Sin contactos ni medios adecuados, la misión había descarrilado apenas iniciada. Enviarla a Madrid sin cobertura, a expensas solo de su encanto, por más que resultase halagador, había sido un error imperdonable. Ingeniosa, cautivadora, irresistible…, su arsenal de seducción había fallado con estrépito en el momento más inoportuno. El embajador británico había rechazado su propuesta y no hubo forma de obtener pasaporte hacia Inglaterra. Había estado tan cerca, ¡maldita sea!, se lamentó con amargura. El orgullo le dolía pero no todo estaba perdido, solo necesitaba tiempo y recursos. Continuar leyendo «La espía de moda»

Desdoblamiento

 

Acodada a la ventana, la mujer entretenía sus horas contemplando a los gorriones. Saltaban por los tejados, cogían briznas con el pico, aleteaban en los cristales… Sus trinos parecían risas, la despertaban al amanecer y acompañaban su rutina. Envidiaba su libertad y ¡cuánto los echaba de menos los días de lluvia! Eran su único vínculo con el mundo y, a veces, imaginaba cómo sería regresar a esa vida de la que hacía tanto había abdicado. Pero al fantasear el más leve contacto humano, su corazón se desbocaba al instante y el pánico paralizaba su cuerpo. Regresaba entonces a la calidez de sus libros, al refugio interior que le habían construido, a su espacio de silencio y soledad. Continuar leyendo «Desdoblamiento»

El secreto de las hadas

 

Me llamo Marina y soy un hada. En serio, borrad esa sonrisilla burlona de la cara porque es cierto. Vengo del país de la magia y no conozco lo imposible. Bueno, hasta ahora, quiero decir. No conocía lo imposible hasta ahora. Por algún motivo mis hechizos han perdido su eficacia, no consigo desplegar mis alas y el polvo de estrellas se tiñe de ceniza al roce de mis dedos. ¡Qué sensación más extraña!

Pero me estoy adelantando. Mejor os cuento despacito mi historia. Veréis, yo vivía en el valle de las Aguas Encantadas. El lugar más hermoso que podáis imaginar. Un mosaico de color donde siempre es primavera, los árboles hablan y nada malo sucede jamás. Acababa de celebrarse la reunión anual de hadas y me habían ascendido a la categoría de madrina. No todas lo somos, como suele creerse. Es un puesto bien codiciado y no sabéis lo que cuesta ganarlo. El caso es que yo lo había conseguido. Por fin era un hada madrina y estaba feliz. Olga, una recién nacida risueña y preciosa, fue la niña que el comité me asignó como ahijada, no sin antes haber verificado a conciencia mi aptitud para el cargo. El mundo de los humanos, tan atractivo y enigmático siempre, también resulta en ocasiones peligroso y puede dañarnos de un modo irreparable. Continuar leyendo «El secreto de las hadas»

Desconcierto

 

La mirada del hombre lo incomoda. Sus ojos lo radiografían con descaro, lo escudriñan insolentes; sin doblez, desfachatados. Tuerce el gesto en una mueca de disgusto y se aproxima. Duda, parece a punto de hablar pero… la confidencia se le muere entre los labios. Retrocede. Se aleja dos pasos. No se marcha. No habla. No sonríe. Permanece parado frente a él, observándole, juzgándole…

¿Quién será este borracho?, piensa aferrado al maletín que sostiene entre las manos. Camina de regreso a casa por la avenida, cabizbajo y angustiado. Acaban de despedirle del trabajo y no tiene ánimo para majaderías. Solo quiere llegar, beber un whisky en su sillón y olvidarse del mundo. Pero los ojos de ese hombre lo persiguen. Parado en la acera, no logra desprenderse de ellos. ¿Qué hay en ese rostro que lo inquieta de ese modo? Observa los surcos de su frente, el temblor de sus manos, su aspecto de ejecutivo descuidado. Pasan los segundos, se retan en silencio… Y de pronto, un relámpago de lucidez lo golpea por sorpresa. Enrojece de vergüenza, traga el nudo que se enreda a su garganta y con el corazón disparado continúa su camino. Apenas se aleja, un reflejo más feliz asoma entre destellos al cristal del escaparate.

 

 

 

Relato para el microrreto de El Tintero de Oro «De la escena al micro«, inspirado en la película «Días de vino y rosas».