
El cumpleaños del alcalde se acercaba. Era el evento más esperado del año y los habitantes del pueblo preparaban sus mejores galas. Siempre con una sonrisa en el rostro, el señor Gómez era conocido por ser la persona más feliz de la villa. Su alegría era contagiosa y la transmitía sin esfuerzo a quien quisiera compartir con él un momento apenas de conversación.
«La felicidad no es un estado de ánimo ─repetía con insistencia en sus discursos─, es una forma de vida, una elección sobre el modo de encarar los más arduos desafíos de este mundo. ¡Claro que todos tenemos tristezas! ─continuaba ante la mirada atónita de sus vecinos─ ¡Por supuesto! Pero no hemos de dejar que las amarguras nos definan. ¡Elijamos las pequeñas maravillas que atraviesan cada día!». Continuar leyendo «Villa Felicidad»










