Von Armin, Elizabeth: Amor

 

¿O era simplemente un recipiente, un vaso transparente en el que otros vertían las impresiones que tenían de  ella y que  ella reflejaba al instante con el color exacto?

Elizabeth Von Armin, pseudónimo de Mary Annette Beauchamp (1866-1941), es una de las voces más singulares de la narrativa anglosajona de principios del S.XX. Nacida en Australia y formada en Inglaterra, su vida transcurrió entre diversos países europeos: Alemania, Suiza, Francia; un cosmopolitismo que dejaría huella en su obra. Aguda, moderna y profundamente crítica con las convenciones de su tiempo, sus novelas (Elizabeth y su jardín alemán, Un abril encantado, Vera o Expiación entre las más conocidas) desmontan con ironía los mitos románticos asociados al matrimonio para ofrecer en su lugar una mirada desencantada sobre el amor, el poder o la dependencia emocional. Algo en lo que inevitablemente se filtra su experiencia personal: dos matrimonios infelices, relaciones sentimentales complejas, tensiones familiares…

Publicada en 1925, Amor narra la historia de Catherine, una viuda de cuarenta y siete años con una vida acomodada y tranquila cuyo mundo se trastoca por completo al enamorarse de un joven, Christopher, veinte años menor  que ella. A partir de ahí, sin grandes acontecimientos externos y en una combinación perfecta de drama y comedia, Von Armin construye una trama que convierte en eje central el mundo interior de la protagonista: sus pensamientos, sus dudas, su progresivo agotamiento emocional frente al temor a envejecer o lo que de ella puedan pensar los demás, para a base de escenas cotidianas y diálogos triviales solo en apariencia, mostrar la hipocresía con que la sociedad juzga ciertos comportamientos femeninos (en sentido opuesto a los masculinos en idénticas circunstancias), la presión a que se encuentran siempre sujetas las mujeres, la falta de libertad, los prejuicios, la cárcel en que encierran su felicidad las expectativas, la ansiedad y el miedo a que ello las conduce. Todo a través de un personaje capaz de mostrar su vulnerabilidad sin estruendo, una mujer que va poco a poco conociéndose a sí misma y evolucionando enormemente en ese proceso de autodescubrimiento.

Ágil y envolvente en el ritmo, contenida y honesta en la voz narrativa, una historia preciosa, lúcida, sutil y muy amena que mantiene plenamente su vigencia un siglo después.

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