Escenas de la vida conyugal

 

Nos quedamos presos de nuestra cobardía

Escrita y llevada al cine en su momento por Ingmar Bergman, regresa ahora a los teatros españoles, cuatro años después de su última gira y como entonces dirigida por Norma Aleandro y protagonizada por Ricardo Darín, «Escenas de  la vida conyugal», brillante y agridulce comedia en torno a la vida de pareja: en torno a sus grandezas y miserias pero también y sobre todo en torno al amor y sus vínculos. Continuar leyendo «Escenas de la vida conyugal»

Parker, Dorothy: Narrativa completa

 

Qué poco saben estos idiotas cegatos que estoy llena de ternura y afecto, que ardo en deseos de dar, dar y dar

Por orden cronológico y en un único volumen, en el año 2003 Lumen Editorial recopiló la narrativa completa de Dorothy Parker. Mujer culta, inteligente y muy polifacética (periodista, poeta, guionista, cuentista…), Parker es una escritora con la que por fin, como señala con acierto el prólogo de Maitena que precede a esta edición, se ha ido haciendo justicia en los últimos años otorgándosele el reconocimiento que merece.

Durante un periodo que comienza en los años veinte del pasado siglo y culmina en los cincuenta, los relatos de Dorothy Parker retratan el modo de vida de la burguesía neoyorkina de la época. Ácidos y sarcásticos, ligeros solo en apariencia (quizá por ello durante mucho tiempo fueron considerados literatura menor) todos ellos encubren una crítica descarnada a la hipocresía, los prejuicios, a la falsa piedad y los modos de vida de una sociedad mucho más oscura de lo que en un principio pudiera parecer. Continuar leyendo «Parker, Dorothy: Narrativa completa»

Hechizo de luna

 

Cerrad un instante los ojos, no más que un instante y dejad que os cuente un secreto. Algo que a nadie jamás revelé, que siempre protegí con cuidado, temeroso de la incomprensión y la soberbia que con tanta frecuencia exhibe el mundo.

Creo ahora, sin embargo, cuando tan lejano queda todo, llegado el momento de referir mi historia.

Así pues, prestad atención. A vosotros confío el relato fiel y certero del más extraño suceso que alguna vez en mi vida aconteció.

Era yo muy joven todavía y por la época en que los hechos que hoy me dispongo a revelar ocurrieron, residía en un pueblecito costero del norte. Una de esas coquetas villas marineras al borde de los acantilados, de inviernos grises y veranos breves, de casitas bajas y tejas rojas, de vientos con sabor a sal…  Un paraíso de playas bravas y melancólicas laderas desde el principio de los tiempos ─las gentes del lugar cuentan─ con candor enamoradas de las olas y la arena. Continuar leyendo «Hechizo de luna»

Feliz aniversario

 

Labios de fresa, sabor de amooor…

Como un mantra, pertinaces e inoportunos, los versos de la canción danzan en su mente.

Pulpa de la fruta de la pasiónnn…

La tomaron hace rato por sorpresa y por mucho que lo intenta no logra ahora ahuyentar el recuerdo.

Labios de fresa, sabor de amooor…

Besos de fresa, caricias de arena, ilusiones de espuma, corales y sal. Continuar leyendo «Feliz aniversario»

Puértolas, Soledad: Música de ópera

 

Porque eso que había sido escrito quizá no hubiera sido nunca hablado

Durante un periodo que comienza en los años previos a la guerra civil española y concluye en la etapa final del franquismo, con esta última novela −»Música de ópera» (Editorial Anagrama)− recrea Soledad Puértolas la historia de una saga familiar a lo largo de varias  generaciones.

A través de tres mujeres, doña Elvira, su sobrina Valentina y su nieta Alba y con el trasfondo histórico de acontecimientos tan determinantes como la guerra civil, la visita a España del presidente Eisenhower, la revolución cubana o la primavera de Praga, se adentra la autora en una narración repleta de secretos y silencios, de rencores y traiciones, de incomprensión, desamor y soledad. Continuar leyendo «Puértolas, Soledad: Música de ópera»

A contracorriente

 

La luz del sol poniente declinaba veloz. El mar estaba en calma y cientos de chispitas danzaban juguetonas al ritmo de las olas, estrellas diminutas que punteaban la marea con relámpagos de cristal, espuma y plata. Un caleidoscopio de colores −ocres, cobaltos, escarlatas, esmeraldas− teñía las aguas y sobre ellas un enredo de nubes, sombras y brumas cubría poco a poco el azul del cielo. Comenzaba el viento a virar y había en sus remolinos un presagio de lluvia, una advertencia de tormenta, casi una amenaza, que quizá aquella misma noche se cumpliera. Continuar leyendo «A contracorriente»

Confesiones de un marino

 

Aparecieron de la nada. Apenas había amanecido, el mar estaba en calma y el cielo sin estrellas, cuando desde la cofa del palo mayor, en lo más alto del puesto de observación, el grito del vigía dio la voz de alerta. Todos los miembros de la tripulación corrimos entonces a cubierta para contemplar como la espesa cortina de niebla que a esa hora aún nos envolvía, se transformaba como por ensalmo en una magnífica y desafiante escuadra naval. Medio centenar de navíos de línea, de galeones, de corbetas y fragatas, navegaba rumbo norte hacia nosotros, todas las velas desplegadas, bien pertrechados y listos para el combate.

Era el verano de 1780. Escoltados por la flota del Canal de la Mancha, habíamos zarpado del puerto de Portsmouth muy pocos días atrás. Cincuenta y cinco buques que en un punto secreto (eso creímos) del Atlántico habríamos poco después de dividirnos y que hasta entonces tendría yo bajo mi mando. Unos partirían luego rumbo a la India como apoyo a la guerra colonial que allí se libraba. Otros hacia las colonias de ultramar portando un valiosísimo cargamento de armas, pólvora, provisiones, lingotes y monedas de oro. Mantener operativa a la esforzada y ya muy exhausta flota británica que, durante cinco larguísimos años había luchado por sofocar la rebelión desatada en aquella parte del mundo era en realidad la principal misión de nuestra expedición. Continuar leyendo «Confesiones de un marino»

Barnes, Julian: La única historia

 

Siempre serás un soldado herido que aún puede caminar

¿Preferirías amar más y sufrir más o amar menos y sufrir menos? Creo que, en definitiva, esa es la única cuestión, así comienza esta última novela del británico Julian Barnes, «La única  historia» (Editorial Anagrama), una profunda reflexión toda ella en torno al amor, al paso del tiempo y su memoria, a la nostalgia.

Al regresar de la universidad para pasar el verano en casa de sus padres, Paul se apunta a un club de tenis donde conoce a Susan Macleod, una mujer de cuarenta y  ocho años, casada y con dos hijas ya  mayores.

La relación (mucho más que una aventura de verano) en la Inglaterra de los años sesenta entre este joven inexperto y la mujer madura, inteligente e ingeniosa que él evoca ahora mucho tiempo después, es el punto de partida de un relato que, desde la ilusión al desencanto, recorre todas las fases de un amor tan único como universal. Continuar leyendo «Barnes, Julian: La única historia»

Collar, Alena: Abre la puerta

 

…Y se endulza el aire y la tarde se aquieta y nieva belleza

Treinta relatos integran esta nueva antología −»Abre la puerta» (Editorial Talentura)− con la que Alena Collar nos asoma a la rutina y cotidianeidad de un grupo de mujeres unidas únicamente por el anonimato y la invisibilidad con que en apariencia transcurren sus vidas. Mujeres en quienes apenas detenemos un instante la mirada, que forman parte del paisaje que compone nuestro día a día (la señora que cruza una calle camino del mercado, la dependienta de un comercio, la estudiante universitaria…) y que podríamos ser en realidad cualquiera de nosotras. Es la historia de esas vidas ajenas que atisbamos un segundo para perder de nuevo y de inmediato entre la multitud lo que cuentan estos relatos: los miedos, el desamparo, la soledad, los dolores callados, las apariencias… el vértigo de vivir. Continuar leyendo «Collar, Alena: Abre la puerta»

Azul turquesa, verde esmeralda

 

I

Martín despertó al amanecer sobresaltado por el repiqueteo de la lluvia en los cristales y una pesadilla que de inmediato olvidó. Se sentó sobre la cama y, a oscuras, enredado todavía en las extrañas sensaciones del mal sueño, permaneció un instante escuchando la tormenta a la espera de que, poco a poco, se calmaran aquellos golpes de tambor que tan descontrolados retumbaban en su pecho. El día apenas comenzaba a clarear pero seguro de que no podría ya volver a dormir, decidió levantarse. Buscó bajo la cama sus viejas zapatillas, bostezó perezoso, acarició la peluda cabecita de Blacky que, hecho un ovillo, roncaba sobre la alfombra  y se acercó a la ventana. Llovía. Había llovido sin parar casi desde el día en que llegó, a punto estaba ya de cumplirse una semana y todavía se veía el cielo tan encapotado aquella mañana, que por completo abandonó el niño toda esperanza de corretear por los campos, libre y a sus anchas, recorrer sobre su bicicleta como siempre hacía, con paciencia y abnegado espíritu de explorador cada rincón y construir por fin, también como cada verano, su refugio secreto entre los álamos del río. Continuar leyendo «Azul turquesa, verde esmeralda»