Tarde

 

El creciente movimiento en el andén, las idas y venidas de los mozos, la precipitada llegada de viajeros, le indicó la proximidad del tren. Como cada tarde, más por costumbre que esperanza, fiel pese a los años a su antigua promesa, ella lo esperaba paciente. Sabía que las malas lenguas murmuraban en el pueblo sus amores, que le tenían lástima, que la creían loca… No le importaba. Hacía mucho que había relegado al ensueño su pasión y convertido en rutina aquella espera. Adoraba sentarse en la estación, pasar entre baúles y pertrechos las horas, espiar a distancia risas o llantos. A nadie debía explicaciones y a nadie las daría. Continuar leyendo «Tarde»

Malentendido

 

⸺¿Enfadada yo? ¡Qué cosas se te  ocurren!

⸺¡Uf! ¡Qué alivio, cariño! Por un momento tuve la impresión de que lo estabas.

⸺¡Qué dices! ¿Por qué iba a estarlo? No entiendo qué te ha hecho pensar algo semejante.

⸺De acuerdo. Habrá sido cosa mía, entonces.

⸺…..

⸺Deja, deja, que te vas  a cortar… Ya recojo yo todos esos cristales.

⸺…

⸺¡Qué barbaridad! ¿Pero cómo se te  han podido caer tantos platos, todos a la vez?

⸺…..

⸺No, no, no es un reproche, mi amor, no me mires así. Ninguna importancia, no te preocupes. Mañana mismo encargo otra vajilla.

⸺…..

⸺Entonces… ¿Estás segura de que no hay nada que te haya molestado?

⸺…..

⸺¿No quieres decírmelo?

⸺…..

⸺Muy bien. Aunque… francamente cariño, creo que esta no es forma de comenzar nuestra luna de miel. Continuar leyendo «Malentendido»

Noche de difuntos

 

En un pequeño cementerio abandonado junto al mar, cada noche de difuntos, a esa hora triste e imprecisa en que el día se deshace entre las sombras, de lo más profundo de la tierra −cuenta la leyenda− asciende, apenas perceptible, un coro de voces graves y lejanas. Ánimas atormentadas del Purgatorio que vagan errantes unas horas por el mundo, que añoran lo que hace mucho perdieron, que anhelan, quizá, lo que jamás vivieron.

Tras el lúgubre tañido de las campanas −eco extraño y sobrenatural que resuena a lo lejos desde un templo derruido tiempo atrás, ya sin torre ni reloj− algún alma afortunada sube al Cielo, torna el resto a su penitencia y un lamento hondo y desgarrado rompe entonces el silencio de la noche: grito de dolor, de rabia y desesperanza arrancado a la humanidad entera que, horrorizada de sí misma, vislumbra  un instante el peso de sus ruindades. Continuar leyendo «Noche de difuntos»

Landero, Luis: Lluvia fina

 

¡Qué tendrá la narración que nos consuela tanto de las culpas y errores y de las muchas penas que los años van dejando a su paso!

Novela coral en torno al poder de las palabras, de los silencios y las trampas de la memoria, con «Lluvia fina» (Editorial Tusquets) nos adentra Luis Landero en la intimidad, en los secretos y rencores de una familia incapaz, pese al mucho tiempo transcurrido, de perdonar agravios y cerrar  heridas.

 Con una estructura muy original, tomando como punto de partida la celebración del ochenta cumpleaños de la madre, asistimos de la mano de Gabriel y sus hermanas a la reconstrucción de un pasado familiar que cada uno recuerda de forma bien diferente. Continuar leyendo «Landero, Luis: Lluvia fina»

Abracadabra

 

Podría deciros que soy una caja mágica; que mi interior guarda un enigma, una rara fuerza que a nadie jamás revelé; que alguna vez encubrí un inconfesable secreto o que, en un tiempo lejano y feliz, con fervor amparé mil sueños de amor imposible: quimeras y anhelos que al fin la vida, como suele, traicionó.

Podría, sí. Y tentada he estado de hacerlo, no creáis. Habría sido tan pero tan fácil…

La historia era perfecta: magia, misterio, romanticismo… todo atrapado entre mis cuatro paredes de cartón, circunstancia esta que, no podéis negarlo, me otorgaba el papel estelar de la historia, el protagonismo absoluto del cuento, vaya. ¡Y cómo habría disfrutado mi ego maltrecho de ese pequeño momento de gloria!, debo reconocer.

¿Qué me ha frenado, entonces?, os estaréis preguntando a estas alturas de mi extraña confesión. Os lo diré: un único, insignificante, ridículo y chiquitísimo detalle. La historia sería perfecta pero… no sería cierta. Y puede que yo un pelín fantasiosa sí sea ¡pero mentirosa no! Así que, como seguro ya habréis adivinado, sí, tan sólo soy lo que aparento: un embalaje antiguo y olvidado, una humilde caja de cartón con delirios de grandeza y cierta tendencia a la autocompasión, no lo niego, que de tanto en tanto sueña otras vidas para olvidar su desdicha, su mísera y callejera existencia (os lo advertí: autocompasiva de libro, esa soy yo). Pese a todo aún no pierdo la esperanza y con paciencia aguardo mi destino: el feliz encantamiento que al fin mude mi esqueleto y por milagro lo transforme en cofre del tesoro, ¡en el abarrotado arcón de un malvado pirata con suerte!

Sueño imposible, tal vez diréis. ¿Qué importa?, dejadme un instante soñar, extraviar con ingenuidad mi camino en caprichosos senderos de magia y premoniciones de cristal. Fantasía e ilusión son mis poderes. Mimad el regalo que con ellos os entrego, invocadlos siempre con entusiasmo y convicción, pues ¡qué grande sería el desconsuelo de una vida sin imposibles que burlar!

 

 

 

Relato publicado en el nº 2 (octubre 2019) de la revista «El Tintero de Oro Magazine».

 

Viejo amigo Cicerón

 

Tu conciencia es la más dura de las condenas

Un viejo profesor tratando de orientar a dos alumnos en su trabajo de fin de carrera es el punto de partida de esta historia que, dirigida por Mario Gas y protagonizada por José Mª Pou, recrea la vida política de Cicerón en un mundo repleto de mezquindades, deslealtades y desmedidas ambiciones personales.

Sobre la escenografía de una impresionante biblioteca, los protagonistas debaten si realmente fue Cicerón un hombre íntegro comprometido con el bien común o un mero oportunista. El profesor adopta de pronto el papel del filósofo convirtiendo a los estudiantes en su hija  y su esclavo y es así como, con continuos saltos del presente al pasado y en un curioso ejercicio de metateatro, reconstruye esta obra su figura y lo más destacado de su vida y pensamiento. Continuar leyendo «Viejo amigo Cicerón»

Lucy

 

Me llamo Lucía. Un nombre precioso ¿no creen? A mí me lo parece y odio por eso que me llamen Lucy. Pero… todo el mundo lo hace. A estas alturas sé bien que ya perdí la batalla y trato de no darle demasiada importancia. Aunque lo odio, ya digo, el dichoso diminutivo. Pero, discúlpenme, no pretendía hablarles de mí −maldita manía de andarme siempre por las ramas− quería contarles de Anna y si tan difícil me resulta no colarme en su historia es porque, desde el momento en que apareció en mi vida, esta niña ha sido siempre mi mejor (¿única?) amiga, mi amiga del alma. ¡Ay! ¡Si supieran qué extrañas, pero qué extrañas, suenan estas palabras en mi boca! Ustedes apenas me conocen y sé que esto que les cuento muy buena impresión no les ha de causar, pero sinceridad obliga y debo reconocer por eso que siempre fui algo huraña y desconfiada. No me gusta la gente, esa es la verdad. Ni mucho ni poco. Es así. Nada puedo hacer y nada importa ya la causa.

En fin. Anna, les decía, tiene diez años. Es una niña alta, pecosa, algo pícara y tremendamente divertida. Muy lista, también. Le encanta la física (de mayor quiere ser astronauta recalca con firmeza a la menor oportunidad), las historias de misterio y los cuentos de piratas pero, por encima de todo, con una pizquita de orgullo diré que lo que más le gusta en el mundo son mis travesuras, mis juegos, mi compañía. Nos compenetramos a la perfección y nunca, nunca jamás, nos aburrimos juntas. Adivino lo que piensa y lo que siente solo con mirarla. Si la noto triste, ávida y mimosa, reclamo entonces sus caricias y al instante −método infalible− entre mis rizos su melancolía se diluye. También es valiente. Mucho. Muchísimo. La chiquilla más valiente que conozco. Ella lo es todo para mí: la razón de mis desvelos, de mi aprendizaje, de mi existencia… Un laberinto de azares sorteamos juntas cada día. Siempre yo su luz entre las sombras. Su brújula y su norte. Sus ojos  y su guía.  Continuar leyendo «Lucy»

Escenas de la vida conyugal

 

Nos quedamos presos de nuestra cobardía

Escrita y llevada al cine en su momento por Ingmar Bergman, regresa ahora a los teatros españoles, cuatro años después de su última gira y como entonces dirigida por Norma Aleandro y protagonizada por Ricardo Darín, «Escenas de  la vida conyugal», brillante y agridulce comedia en torno a la vida de pareja: en torno a sus grandezas y miserias pero también y sobre todo en torno al amor y sus vínculos. Continuar leyendo «Escenas de la vida conyugal»

Parker, Dorothy: Narrativa completa

 

Qué poco saben estos idiotas cegatos que estoy llena de ternura y afecto, que ardo en deseos de dar, dar y dar

Por orden cronológico y en un único volumen, en el año 2003 Lumen Editorial recopiló la narrativa completa de Dorothy Parker. Mujer culta, inteligente y muy polifacética (periodista, poeta, guionista, cuentista…), Parker es una escritora con la que por fin, como señala con acierto el prólogo de Maitena que precede a esta edición, se ha ido haciendo justicia en los últimos años otorgándosele el reconocimiento que merece.

Durante un periodo que comienza en los años veinte del pasado siglo y culmina en los cincuenta, los relatos de Dorothy Parker retratan el modo de vida de la burguesía neoyorkina de la época. Ácidos y sarcásticos, ligeros solo en apariencia (quizá por ello durante mucho tiempo fueron considerados literatura menor) todos ellos encubren una crítica descarnada a la hipocresía, los prejuicios, a la falsa piedad y los modos de vida de una sociedad mucho más oscura de lo que en un principio pudiera parecer. Continuar leyendo «Parker, Dorothy: Narrativa completa»

Hechizo de luna

 

Cerrad un instante los ojos, no más que un instante y dejad que os cuente un secreto. Algo que a nadie jamás revelé, que siempre protegí con cuidado, temeroso de la incomprensión y la soberbia que con tanta frecuencia exhibe el mundo.

Creo ahora, sin embargo, cuando tan lejano queda todo, llegado el momento de referir mi historia.

Así pues, prestad atención. A vosotros confío el relato fiel y certero del más extraño suceso que alguna vez en mi vida aconteció.

Era yo muy joven todavía y por la época en que los hechos que hoy me dispongo a revelar ocurrieron, residía en un pueblecito costero del norte. Una de esas coquetas villas marineras al borde de los acantilados, de inviernos grises y veranos breves, de casitas bajas y tejas rojas, de vientos con sabor a sal…  Un paraíso de playas bravas y melancólicas laderas desde el principio de los tiempos ─las gentes del lugar cuentan─ con candor enamoradas de las olas y la arena. Continuar leyendo «Hechizo de luna»