Lucy

 

Me llamo Lucía. Un nombre precioso ¿no creen? A mí me lo parece y odio por eso que me llamen Lucy. Pero… todo el mundo lo hace. A estas alturas sé bien que ya perdí la batalla y trato de no darle demasiada importancia. Aunque lo odio, ya digo, el dichoso diminutivo. Pero, discúlpenme, no pretendía hablarles de mí −maldita manía de andarme siempre por las ramas− quería contarles de Anna y si tan difícil me resulta no colarme en su historia es porque, desde el momento en que apareció en mi vida, esta niña ha sido siempre mi mejor (¿única?) amiga, mi amiga del alma. ¡Ay! ¡Si supieran qué extrañas, pero qué extrañas, suenan estas palabras en mi boca! Ustedes apenas me conocen y sé que esto que les cuento muy buena impresión no les ha de causar, pero sinceridad obliga y debo reconocer por eso que siempre fui algo huraña y desconfiada. No me gusta la gente, esa es la verdad. Ni mucho ni poco. Es así. Nada puedo hacer y nada importa ya la causa.

En fin. Anna, les decía, tiene diez años. Es una niña alta, pecosa, algo pícara y tremendamente divertida. Muy lista, también. Le encanta la física (de mayor quiere ser astronauta recalca con firmeza a la menor oportunidad), las historias de misterio y los cuentos de piratas pero, por encima de todo, con una pizquita de orgullo diré que lo que más le gusta en el mundo son mis travesuras, mis juegos, mi compañía. Nos compenetramos a la perfección y nunca, nunca jamás, nos aburrimos juntas. Adivino lo que piensa y lo que siente solo con mirarla. Si la noto triste, ávida y mimosa, reclamo entonces sus caricias y al instante −método infalible− entre mis rizos su melancolía se diluye. También es valiente. Mucho. Muchísimo. La chiquilla más valiente que conozco. Ella lo es todo para mí: la razón de mis desvelos, de mi aprendizaje, de mi existencia… Un laberinto de azares sorteamos juntas cada día. Siempre yo su luz entre las sombras. Su brújula y su norte. Sus ojos  y su guía.  Continuar leyendo «Lucy»

Escenas de la vida conyugal

 

Nos quedamos presos de nuestra cobardía

Escrita y llevada al cine en su momento por Ingmar Bergman, regresa ahora a los teatros españoles, cuatro años después de su última gira y como entonces dirigida por Norma Aleandro y protagonizada por Ricardo Darín, «Escenas de  la vida conyugal», brillante y agridulce comedia en torno a la vida de pareja: en torno a sus grandezas y miserias pero también y sobre todo en torno al amor y sus vínculos. Continuar leyendo «Escenas de la vida conyugal»

Parker, Dorothy: Narrativa completa

 

Qué poco saben estos idiotas cegatos que estoy llena de ternura y afecto, que ardo en deseos de dar, dar y dar

Por orden cronológico y en un único volumen, en el año 2003 Lumen Editorial recopiló la narrativa completa de Dorothy Parker. Mujer culta, inteligente y muy polifacética (periodista, poeta, guionista, cuentista…), Parker es una escritora con la que por fin, como señala con acierto el prólogo de Maitena que precede a esta edición, se ha ido haciendo justicia en los últimos años otorgándosele el reconocimiento que merece.

Durante un periodo que comienza en los años veinte del pasado siglo y culmina en los cincuenta, los relatos de Dorothy Parker retratan el modo de vida de la burguesía neoyorkina de la época. Ácidos y sarcásticos, ligeros solo en apariencia (quizá por ello durante mucho tiempo fueron considerados literatura menor) todos ellos encubren una crítica descarnada a la hipocresía, los prejuicios, a la falsa piedad y los modos de vida de una sociedad mucho más oscura de lo que en un principio pudiera parecer. Continuar leyendo «Parker, Dorothy: Narrativa completa»

Hechizo de luna

 

Cerrad un instante los ojos, no más que un instante y dejad que os cuente un secreto. Algo que a nadie jamás revelé, que siempre protegí con cuidado, temeroso de la incomprensión y la soberbia que con tanta frecuencia exhibe el mundo.

Creo ahora, sin embargo, cuando tan lejano queda todo, llegado el momento de referir mi historia.

Así pues, prestad atención. A vosotros confío el relato fiel y certero del más extraño suceso que alguna vez en mi vida aconteció.

Era yo muy joven todavía y por la época en que los hechos que hoy me dispongo a revelar ocurrieron, residía en un pueblecito costero del norte. Una de esas coquetas villas marineras al borde de los acantilados, de inviernos grises y veranos breves, de casitas bajas y tejas rojas, de vientos con sabor a sal…  Un paraíso de playas bravas y melancólicas laderas desde el principio de los tiempos ─las gentes del lugar cuentan─ con candor enamoradas de las olas y la arena. Continuar leyendo «Hechizo de luna»

Feliz aniversario

 

Labios de fresa, sabor de amooor…

Como un mantra, tercos e inoportunos, los versos de la canción danzan en su mente.

Pulpa de la fruta de la pasiónnn…

La asaltaron hace rato por sorpresa y por mucho que lo intenta no logra ahora sacarlos de su cabeza.

Labios de fresa, sabor de amooor…

Besos de fresa, caricias de arena, ilusiones de espuma, corales y sal.

Atrapada en la memoria que resucitaron los viejos acordes, la nostalgia de otra vida invade su alma. Bombea desesperanza su corazón. Tiembla una lágrima en sus pestañas.

Tras el cristal de la ventana, Paula lo observa un momento. Comienzan a llegar los primeros invitados y Miguel está radiante: atento, risueño, encantado con su papel de perfecto anfitrión.

 «¡Veinte años!», le escucha decir desde lejos, «¡parece mentira!».

«¡Veinte años!», repite ella. Y tampoco puede creerlo.

¿Cuándo se les rompió el futuro? ¿Qué extraño conjuro maldijo su amor?

Parpadea con fuerza ahuyentando en ese gesto el aleteo del dolor.

Disfraza de rosa el violeta que al borde del pómulo oscurece su rostro y ensaya una sonrisa.

 Sale al jardín.

«¡Feliz aniversario, amor!», exclama jactancioso Miguel al verla.  Y sonríe. Y la besa.

Labios de fresa, sabor de amooor… Continuar leyendo «Feliz aniversario»

Puértolas, Soledad: Música de ópera

 

Porque eso que había sido escrito quizá no hubiera sido nunca hablado

Durante un periodo que comienza en los años previos a la guerra civil española y concluye en la etapa final del franquismo, con esta última novela −»Música de ópera» (Editorial Anagrama)− recrea Soledad Puértolas la historia de una saga familiar a lo largo de varias  generaciones.

A través de tres mujeres, doña Elvira, su sobrina Valentina y su nieta Alba y con el trasfondo histórico de acontecimientos tan determinantes como la guerra civil, la visita a España del presidente Eisenhower, la revolución cubana o la primavera de Praga, se adentra la autora en una narración repleta de secretos y silencios, de rencores y traiciones, de incomprensión, desamor y soledad. Continuar leyendo «Puértolas, Soledad: Música de ópera»

A contracorriente

 

La luz del sol poniente declinaba veloz. El mar estaba en calma y cientos de chispitas danzaban juguetonas al ritmo de las olas, estrellas diminutas que punteaban la marea con relámpagos de cristal, espuma y plata. Un caleidoscopio de colores −ocres, cobaltos, escarlatas, esmeraldas− teñía las aguas y sobre ellas un enredo de nubes, sombras y brumas cubría poco a poco el azul del cielo. Comenzaba el viento a virar y había en sus remolinos un presagio de lluvia, una advertencia de tormenta, casi una amenaza, que quizá aquella misma noche se cumpliera. Continuar leyendo «A contracorriente»

Confesiones de un marino

 

Aparecieron de la nada. Apenas había amanecido, el mar estaba en calma y el cielo sin estrellas, cuando desde la cofa del palo mayor, en lo más alto del puesto de observación, el grito del vigía dio la voz de alerta. Todos los miembros de la tripulación corrimos entonces a cubierta para contemplar como la espesa cortina de niebla que a esa hora aún nos envolvía, se transformaba como por ensalmo en una magnífica y desafiante escuadra naval. Medio centenar de navíos de línea, de galeones, de corbetas y fragatas, navegaba rumbo norte hacia nosotros, todas las velas desplegadas, bien pertrechados y listos para el combate.

Era el verano de 1780. Escoltados por la flota del Canal de la Mancha, habíamos zarpado del puerto de Portsmouth muy pocos días atrás. Cincuenta y cinco buques que en un punto secreto (eso creímos) del Atlántico habríamos poco después de dividirnos y que hasta entonces tendría yo bajo mi mando. Unos partirían luego rumbo a la India como apoyo a la guerra colonial que allí se libraba. Otros hacia las colonias de ultramar portando un valiosísimo cargamento de armas, pólvora, provisiones, lingotes y monedas de oro. Mantener operativa a la esforzada y ya muy exhausta flota británica que, durante cinco larguísimos años había luchado por sofocar la rebelión desatada en aquella parte del mundo era en realidad la principal misión de nuestra expedición. Continuar leyendo «Confesiones de un marino»

Barnes, Julian: La única historia

 

Siempre serás un soldado herido que aún puede caminar

¿Preferirías amar más y sufrir más o amar menos y sufrir menos? Creo que, en definitiva, esa es la única cuestión, así comienza esta última novela del británico Julian Barnes, «La única  historia» (Editorial Anagrama), una profunda reflexión toda ella en torno al amor, al paso del tiempo y su memoria, a la nostalgia.

Al regresar de la universidad para pasar el verano en casa de sus padres, Paul se apunta a un club de tenis donde conoce a Susan Macleod, una mujer de cuarenta y  ocho años, casada y con dos hijas ya  mayores.

La relación (mucho más que una aventura de verano) en la Inglaterra de los años sesenta entre este joven inexperto y la mujer madura, inteligente e ingeniosa que él evoca ahora mucho tiempo después, es el punto de partida de un relato que, desde la ilusión al desencanto, recorre todas las fases de un amor tan único como universal. Continuar leyendo «Barnes, Julian: La única historia»

Collar, Alena: Abre la puerta

 

…Y se endulza el aire y la tarde se aquieta y nieva belleza

Treinta relatos integran esta nueva antología −»Abre la puerta» (Editorial Talentura)− con la que Alena Collar nos asoma a la rutina y cotidianeidad de un grupo de mujeres unidas únicamente por el anonimato y la invisibilidad con que en apariencia transcurren sus vidas. Mujeres en quienes apenas detenemos un instante la mirada, que forman parte del paisaje que compone nuestro día a día (la señora que cruza una calle camino del mercado, la dependienta de un comercio, la estudiante universitaria…) y que podríamos ser en realidad cualquiera de nosotras. Es la historia de esas vidas ajenas que atisbamos un segundo para perder de nuevo y de inmediato entre la multitud lo que cuentan estos relatos: los miedos, el desamparo, la soledad, los dolores callados, las apariencias… el vértigo de vivir. Continuar leyendo «Collar, Alena: Abre la puerta»