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Parades, Ovidio: Mujer en el bar

 

Que la soledad puede morder o acariciar

Veintiún relatos protagonizados en su mayoría por mujeres es lo que encontramos en este último libro, «Mujer en el bar», del escritor ovetense Ovidio Parades. Relatos articulados todos ellos en torno a pequeños instantes y sentimientos, a la amable cotidianeidad de gestos y detalles, al desconcierto y la fragilidad que provocan las dificultades de la vida, el desamparo frente a lo inesperado. Continuar leyendo «Parades, Ovidio: Mujer en el bar»

A destiempo

 

Hay personas que mejoran el mundo, ángeles sin alas que nos abrigan el alma y nos la incendian de ternura. Disfrazan de inocencia su poder e invisibles tras su máscara jamás a nadie revelan su secreto. Una vez, hace mucho tiempo, uno de ellos detuvo su camino frente a mí. No supe entonces verlo.

⸺Buenas tardes, doña Adela −saludaba yo cada miércoles, cargada de libros la mochila, extraviada la mente en el partido en que, seguro, ya se habrían enzarzado mis amigos, enfurruñado con autocompasión de criatura por mi triste suerte.

⸺Pasa, hijo, pasa −sonreía ella, empujando pasillo adelante mi mal humor y mi desgana, acomodándolos con cuidado en la pequeña salita ya dispuesta para la clase: libre de fotos y tapete la camilla, flexo encendido, máquina de coser contra la pared, envuelta la habitación en aquella bruma de calor que un brasero viejo y muy destartalado desprendía de continuo a nuestros pies.

 Matemáticas y literatura. Una tarde a la semana, de cinco a ocho. Aquel había sido el pacto con mamá y yo debía respetarlo. En juego andaban las vacaciones y una sorpresa de fin de curso que, si todo iba bien, me había ella prometido. Continuar leyendo «A destiempo»

Sofonisba

 

Os aseguro que alguien se acordará de nosotras en el futuro

 Safo de Lesbos

Brillan las estrellas sobre los tejados y una luna helada flota en  la penumbra. El día ha sido lluvioso y muy gris, algo insólito en esta época del año, tan próximo ya el verano, pero ahora, barrida de un soplo la tormenta, el cielo se muestra despejado. La noche es fría.

Solitario como un fantasma, un joven camina por las calles de Palermo. Un sentimiento desconocido, algo muy cercano a la congoja, invade su alma. Detiene un instante su camino, aspira el aire limpio y húmedo de la madrugada, se llenan entonces sus ojos de lágrimas. No sabe bien por qué llora. Nunca fue hombre de ternuras pero la mujer que tras él deja lo ha conmovido de un modo extraño. Tanta bondad encontró en su rostro, tanta ilusión todavía, tanta ternura, tanta dignidad en esa cansada vejez. Continuar leyendo «Sofonisba»

Gordon, Lyndal: Virginia Woolf. Vida de una escritora

 

Quise escribir sobre la muerte pero como de costumbre irrumpió la vida

Publicada por primera vez en 1984 y reeditada por «Gatopardo Ediciones» en 2017 (versión revisada y ampliada) esta biografía pretende aproximarse, en palabras de la propia autora, a la imagen que podría Virginia Woolf haber tenido de sí misma tratando con ello de reivindicar por encima de cualquier otra cosa la vida y la trayectoria de una mujer inteligente, enérgica, rebelde y vitalista, feliz pese a la enfermedad y a esa leyenda de muerte y fatalidad que siempre la acompaña.

Sin ceñirse a una cronología estricta, a base de recuerdos, anécdotas y situaciones familiares, poco a poco la narración se adentra en el alma de una escritora muy adelantada a su tiempo, con una fortísima vida interior y un inmenso interés por cuanto la rodea. Continuar leyendo «Gordon, Lyndal: Virginia Woolf. Vida de una escritora»

Casero, Elena: Las óperas perdidas de Francesca Scotto

 

La vejez sabe y la experiencia recuerda

Una muerte, un enigma y una genuina e inmensa devoción por la  música son los pilares sobre los que se articula la trama de esta novela, «Las óperas perdidas de Francesca Scotto», donde traza Elena Casero una historia de rencores y venganzas, de humillaciones e injusticias, de personajes heridos en busca de consuelo, de redención y de verdad.

Ambientada en el mundo de la ópera y a partir del hallazgo casual de un manuscrito del S.XVII inédito hasta el momento, construye la autora una intriga que, saltando del presente al pasado, de Valencia a Londres, de Nápoles a Buenos Aires… abarca temas tan diversos como las dificultades que siempre tuvieron las mujeres para hacer valer su obra en un mundo de hombres, el nacimiento de la ópera como género o el drama de la dictadura argentina latente y fundamental en las reacciones y comportamientos de alguno de los personajes.

De un modo ágil y muy ameno, va encajando poco a poco la narración, capítulo tras  capítulo, un puzle y un misterio −el de la muerte de un prestigioso director de orquesta y la autenticidad o no de esa ópera perdida a que alude el título− que atrapa por completo al lector hasta el final de la novela y enfrenta al fin a sus protagonistas a las consecuencias de todos y cada uno de sus actos: de sus bondades, de sus egoísmos, mezquindades y miserias.

Todas las noches de un día

 

Mire esas plantas. Están prisioneras en la tierra pero su espíritu lucha

Elegante, poética e intensa, «Todas las noches de un día», obra escrita por Alberto Conejero y dirigida por Luis Luque, es una historia de amor −dice el autor− sobre la incapacidad de amar, sobre la esperanza y la necesidad de belleza y de consuelo que al fin todos tenemos.
 En un viejo invernadero, Samuel (Carmelo Gómez), jardinero hosco y solitario a cargo del lugar, cuida sin sobresaltos de sus plantas hasta el día en que la policía llama a su puerta tratando de averiguar el paradero de Silvia (Ana Torrent), dueña de la casa, a quien nadie ha visto en mucho tiempo. Así, en forma de thriller, arranca una drama que no es más que una conversación a través del tiempo y el espacio entre dos personajes heridos por la vida y los recuerdos. Entre lo real y lo fantástico, entre el desamparo y la esperanza («qué cosa tan terrible es la esperanza»), afloran poco a poco sentimientos, miedos, pérdidas, angustias, soledades… Saltando del presente al pasado, a medio camino entre la verdad y la mentira y en un tono muy poético y evocador, va desvelando la narración un misterio que se asoma a los más oscuros rincones del alma y mantiene el suspense de lo sucedido hasta la escena final.
Brillante la interpretación de ambos actores y acertadísima una muy simbólica escenografía capaz de crear por sí misma una atmósfera mágica e irreal, por momentos claustrofóbica, de transformar de una escena a otra la apacible belleza del invernadero en suciedad y oscuridad de tormenta y cobrar, por cuanto sugiere, la importancia de un personaje más.

Tragedias cotidianas

 

«Que le cooorten la cabeza» sentenció furiosa la avaricia, cual perfecta reina de corazones. Al instante, de su humilde paraíso un hombre fue expulsado. Condena de indigencia, desamparo y soledad. Ejecución inmediata.

 En un banco del parque, llora un anciano su miedo y su derrota. De su desgracia, ciega como suele, la justicia aparta la mirada.

Un vendaval furioso y destemplado asola cada rincón de la ciudad. «Hagan juego, señores, hagan juego…», desliza zalamero entre sus ráfagas.

Borrachos de ilusión y de esperanza, aún ignoran los incautos que siempre en este juego al rojo ganador apuesta sin riesgo la banca. Continuar leyendo «Tragedias cotidianas»

Cinco horas con Mario

 

Leer y pensar es malo, Mario, convéncete

Imposible desligar a Carmen Sotillo de Lola Herrera. Personaje e intérprete se reencuentran de nuevo en el mítico monólogo de Miguel Delibes cuarenta años después de su estreno y tras más de quince desde su última representación, en este nuevo montaje que, según ha reconocido la actriz, pretende ser su despedida de las tablas.

 Adaptado en su momento por el propio Delibes y bajo dirección también ahora como entonces de Josefina Molina, el texto nos sitúa frente a la última noche que la protagonista pasa velando el cadáver del marido, muerto de forma repentina, iniciando frente al féretro, al fin con él a solas, una conversación plagada de reproches que de inmediato descubre las personalidades de ambos y los conflictos de un matrimonio sólo en apariencia perfecto. Continuar leyendo «Cinco horas con Mario»

Duerme Sherezade

 

En medio de un bosque espeso y muy oscuro que nunca traspasan los rayos del sol, una dama de nieve duerme entre las sombras. Gritos de lechuzas, largos, escalofriantes y aterradores aullidos pueblan su noches, acuna el viento sus sueños y el aroma de un embrujo, de tan antiguo ya casi olvidado, todo lo inunda. Una lágrima gélida y amarga resbala a veces de sus ojos cansados. Quizá entonces recuerde. Quizá entonces, tibias la fe y la esperanza, con candor murmure su alma una oración. Continuar leyendo «Duerme Sherezade»