Efectos secundarios de un escepticismo inoportuno

 

Aquel atractivo e irresistible vendedor ─¡maldita sea su estampa!─ tuvo la culpa. Llegó al pueblo canturreando su carga, una sonrisa traviesa en los  labios, complicidad en la mirada. Ungüentos curativos, amuletos de la suerte, bebedizos de amor… Vendía su magia a precio de saldo y una  larga fila de curiosos ─¡pobres ingenuos!─ se extendió enseguida por la plaza. El elixir de la eterna juventud era su producto estrella. «Unas gotas antes de dormir y jamás envejecerán vuestros cuerpos», prometía su voz de caramelo. ¡Ja! Todos cayeron en la burla y ahora… ¡Ay, Dios! Ahora, tantos años después, soy yo la única vieja del pueblo. Continuar leyendo «Efectos secundarios de un escepticismo inoportuno»

Caleidoscopio de colores

 

El lienzo en blanco gritaba su fracaso desde el centro de la estancia. Los colores huían de sus manos y ningún trazo salía de la brocha del pintor. La inspiración lo había abandonado. Estaba hueco, vacío como el cofre de un tesoro inexistente. Un rumor de voces en la calle lo llevó hasta la ventana. Entreabrió los postigos y descubrió con sorpresa la plaza engalanada, llena de cintas y guirnaldas. El equinoccio de primavera se acercaba y el pueblo preparaba el festival de los colores. ¡Cómo había podido olvidarlo! Bajó deprisa y pasó la tarde ojeando los tenderetes del mercado que ya los comerciantes habían instalado. Telas de tonos brillantes, especias de embriagadores aromas, acuarelas de extraños colores… Sí, eso era lo que él buscaba. Contaba una antigua leyenda que la magia habitaba aquellos pigmentos. Cada uno tenía su significado. El rojo representaba el amor, el amarillo la felicidad, el verde la esperanza… Y al lanzarlos al aire, todos juntos sin orden ni concierto, un arcoíris de alegría llenaba el mundo con su luz. Sonrió al recordar el cuento y tomó una pizca entre sus dedos. Azul para la calma, violeta para la creatividad… Mezcló en un tarro todas las esencias que encontró y regresó a casa feliz con su botín. La vida era un lienzo en blanco ─la idea le atravesó como una flecha el pensamiento─ blanco como el lienzo que aguardaba en su estudio, blanco para llenarlo de color. Y esa inspiración sostuvo el ánimo del pintor. Continuar leyendo «Caleidoscopio de colores»

Anticuento de Navidad

 

Más que el brillo de la victoria, nos conmueve la entereza ante la adversidad.

Octavio Paz

Si esto fuera un cuento de Navidad, la historia que habita sus palabras tendría un final feliz. Pero no, os lo advierto, esto no es un cuento de Navidad. El olor a chocolate caliente y pan tostado que inunda la casa ─aún sobre la mesa la merienda─ podría confundiros. Un rumor de villancicos en la calle, un abeto vestido de colores junto a la puerta del salón, un repique de campanas en la torre de la iglesia… Sí, todo parece  indicar lo que no es. Decorar la casa, llenarla de dulces y música navideña es un acto de resistencia. ¡Qué difícil es todo!, piensa Elisa. ¡Cuánto miedo, cuánta incertidumbre, cuánta fragilidad! Continuar leyendo «Anticuento de Navidad»

Aprendiz de brujo

 

Harry, Ron, Hermione… Cada noche sus amigos saltaban de las páginas del libro y se acurrucaban en su almohada. Martín vivía obsesionado por el enigma de Harry. Leía y releía su historia sin cesar, coleccionaba todo tipo de objetos relacionados con la saga y su habitación parecía sacada del mismísimo Hogwarts. Una réplica exacta de la varita del niño había sido su última adquisición, pósters de las películas llenaban las paredes y una capa gryffindor dormía desmadejada a los pies de su cama. Soñaba ser un mago famoso, vivir peligros y aventuras, lanzar conjuros y volar a lomos de una escoba.

Pero Martín no se conformaba solo con soñar. Él quería ser un mago de verdad, así que ni corto ni perezoso puso manos a la obra y empezó a estudiar las reglas de la magia. Aprendió enseguida algunos trucos sencillos que lo hicieron popular en el colegio y un día decidió fundar un club. El club Potter, lo presentó a sus compañeros, dedicado a inventar hechizos y practicar encantamientos. Por supuesto, él sería el presidente pero cualquier mago voluntarioso encontraría allí su lugar. Continuar leyendo «Aprendiz de brujo»

El fin de los tiempos

 

El fin del mundo se acercaba. Todos los informativos pregonaban la noticia. La humanidad había alcanzado su mayor momento de esplendor. La inteligencia artificial exploraba el espacio, daba respuesta a problemas insolubles y era punto de inflexión tecnológico. Sin embargo… Muy pronto solo quedaría un negro abismo de nada.

Un error de cálculo era la causa. Un fallo en las complejas ecuaciones de un experimento afectó al tejido mismo de la realidad. Las leyes de la Física se tornaron inestables, el desequilibrio creció sin tregua y la existencia alteró su naturaleza.

Los primeros signos del fin aparecieron despacio. Los fenómenos naturales devinieron caóticos: tormentas, terremotos, volcanes… Y pronto la urdimbre del planeta comenzó a desmoronarse. Las leyes de la Ciencia no servían. La gravedad fluctuaba, el tiempo se distorsionaba y todo era caos y anarquía. El mundo conocido se desvanecía.

A medida que el momento se acercaba, el ser humano tomó conciencia de su destino. Lejos de la desesperación, se armó de valor para celebrar entonces la vida y el amor compartido. Unidos en silencio, los hombres miraron al Cielo. Última esperanza, eterno consuelo. Continuar leyendo «El fin de los tiempos»

Leyendas familiares

 

Esas alas servían para volar, ¿verdad, mamá?, para explorar el país de las hadas y viajar lejos, muy, muy lejos, ¿a qué sí? pero mira… ahora están rotas y tan viejas…  no funcionarán. ¡Qué pena….! ¡Ay, mami! ¡Arréglalas! ¡Por favor, arréglalas! Lo prometiste. Prometiste que un día me llevarías, que abordaríamos juntas un barco pirata y jugaríamos con los amigos de aquel niño sin sombra, ¿no te acuerdas? Nos estará esperando, dijo que lo haría. Sobre una estrella… ¿cómo era? la primera o segunda de la mañana. Seguro que echa de menos tus cuentos. Le gustaban tanto… ¡Y tiene que devolverte el dedal! Continuar leyendo «Leyendas familiares»

Dentro de un fractal

 

En los confines del mundo, más allá de toda lógica o razón, crecía el bosque fractal. La exactitud geométrica de sus árboles era asombrosa. Calcaban patrones idénticos y a fuerza de repetir su infinita secuencia parecían querer fundirse con el cielo, alcanzar quizá la línea invisible que marcaba al horizonte su final.

Muchas leyendas hablaban de la magia del lugar, del poder que habitaba entre sus sombras, de un misterio insondable que nadie nunca pudo desvelar. Continuar leyendo «Dentro de un fractal»

Inmortal

 

Regresó al sarcófago con desgana. Odiaba hacerlo pero el alba despuntaba y ya era tiempo. Sus huesos crujieron al acomodarse en la cripta y una lágrima rodó por su mejilla. Las vidas arruinadas le pesaban, el remordimiento ardía en su conciencia y se notaba tan cansado… Tan harto del polvo de los siglos, de la oscuridad y del silencio, del precio en sangre que exigía su leyenda. ¡Si pudiera envejecer como un hombre normal! ¡Si en mi alma hallara un pellizco de valor!, suplicaba a la noche con tristeza. Un rayo de sol, tan solo un rayo bastaría, pero… Continuar leyendo «Inmortal»

Villa Felicidad

 

El cumpleaños del alcalde se acercaba. Era el evento más esperado del año y los habitantes del pueblo preparaban sus mejores galas. Siempre con una sonrisa en el rostro, el señor Gómez era conocido por ser la persona más feliz de la villa. Su alegría era contagiosa y la transmitía sin esfuerzo a quien quisiera compartir con él un momento apenas de conversación.

«La felicidad no es un estado de ánimo ─repetía con insistencia en sus discursos─, es una forma de vida, una elección sobre el modo de encarar los más arduos desafíos de este mundo. ¡Claro que todos tenemos tristezas! ─continuaba ante la mirada atónita de sus vecinos─ ¡Por supuesto! Pero no hemos de dejar que las amarguras nos definan. ¡Elijamos las pequeñas maravillas que atraviesan cada día!». Continuar leyendo «Villa Felicidad»

Atrapasueños

 

Un majestuoso tigre de rayas doradas danzaba entre las sombras. El aire estaba cargado de misterio, la luna bañaba de plata el firmamento y una música tenue susurraba entre los árboles su compás. La noche guardaba el secreto de un ensueño. Una criatura de la selva ─contaba la leyenda─ que teñía de luz la oscuridad, que trocaba en alegría la tristeza y la angustia de un corazón atribulado asfixiaba entre sus garras sin piedad. Fiero guardián agazapado entre los sueños, guía en las fronteras del espíritu de afanes imposibles, de bellas fantasías, de mágicos anhelos. Continuar leyendo «Atrapasueños»