Tiro al blanco

 

Nadie supo nunca qué ocurrió. Un viento gélido y devastador se extendía de repente por el mundo. A su paso: oscuridad, vacío, silencio… también miedo. Calcinaba sin clemencia el sol la tierra, todo era gris y para tanta derrota no hallaban las almas consuelo.

«Escuchamos a lo lejos un disparo», contarían los testigos tiempo después, «¿quién iba a imaginar…?».

Entre ruinas de muerte y desolación parecía de pronto haberse el tiempo detenido en un instante feroz, agónico, eterno. Lloraban su espanto a gritos la magia y la poesía. Un corazón roto, sin fe y sin esperanza, al cielo clamaba su plegaria. Todo lo inundaban fatalismo y abandono.

Ningún rastro quedaba ya de la vida y la belleza de otro tiempo. Cenizas, vegetación muerta, columnas de fuego, destrucción e indiferencia. Tierra yerma, heridas que supuran, que sangran y no cicatrizan. Que jamás lo harán.

Alevoso crimen o fatal accidente poco importa. Irreparable resultó el disparo. Trágica fue la consecuencia. A los pies del cazador yacía muerta una paloma: muy blanca y muy pequeña, inocente, frágil, casi inmaculada. Continuar leyendo «Tiro al blanco»

Un cuento de piratas

 

«¡Al abordajeeeee….!»

La voz del comandante Morgan tronó desde cubierta, áspera, metálica. A su señal, los corsarios de El Venganza se lanzaron al combate. Un estruendo de alaridos y mosquetes resonó sobre las aguas, la espuma del océano se tiñó de sangre y el humo de la pólvora cubrió el rostro de la luna. Tétrica y espectral, la bandera pirata ondeaba en la tiniebla.

Tomados por sorpresa en medio de la noche, los arcabuceros del galeón español disparaban contra el enemigo casi a ciegas, sin orden ni concierto. Su lluvia de proyectiles se perdía entre las olas, intensa pero ineficaz. Continuar leyendo «Un cuento de piratas»

Fitzgerald, Penélope: A la deriva

 

No sé qué voy a hacer con mi mente. Tampoco estoy segura de qué hacer con mi cuerpo

Ambientada en el Londres de los años sesenta y con un marcado, al parecer, carácter autobiográfico, es ésta la obra que lanzó a la fama a Penélope Fitzgerald y con la que obtuvo el premio Booker Prize de novela en 1979. A través de la historia de Nenna James y sus hijas, Martha y Tilda, asistimos al día a día de una pequeña y algo extravagante comunidad que ha hecho de los viejos barcos anclados a orillas del Támesis su hogar. Recrea así la autora las estructuras sociales, los lazos de convivencia y la red de solidaridad que surge en torno a la vida en un barco, una vida que está lejos de ser idílica ni tan romántica como quizás pudiera parecer. Continuar leyendo «Fitzgerald, Penélope: A la deriva»

Barr McCutcheon, George: Los millones de Brewster

 

No sé qué voy a hacer con mi mente. Tampoco estoy segura de qué hacer con mi cuerpo

Ambientada en el Londres de los años sesenta y con un marcado, al parecer, carácter autobiográfico, es ésta la obra que lanzó a la fama a Penélope Fitzgerald y con la que obtuvo el premio Booker Prize de novela en 1979. A través de la historia de Nenna James y sus hijas, Martha y Tilda, asistimos al día a día de una pequeña y algo extravagante comunidad que ha hecho de los viejos barcos anclados a orillas del Támesis su hogar. Recrea así la autora las estructuras sociales, los lazos de convivencia y la red de solidaridad que surge en torno a la vida en un barco, una vida que está lejos de ser idílica ni tan romántica como quizás pudiera parecer. Continuar leyendo «Barr McCutcheon, George: Los millones de Brewster»

Trevor Story, Jack: Pero… ¿quién mató a Harry?

 

Lo que me remuerde no es la conciencia. No tengo conciencia

Comedia negra del escritor británico Jack Trevor Story «Pero…¿quién mató a Harry?» (Alba Editorial), también en su momento llevada al cine por Alfred Hitckock, es una pequeña joya del género de suspense.

 Ambientada en una pequeña villa de la campiña inglesa, la historia comienza con el hallazgo de un cadáver que un niño encuentra en el bosque. A partir de ese momento, la trama gira en torno a las curiosas y sorprendentes reacciones que varios de los vecinos del pueblo, a medida que se encuentran con el cuerpo, muestran ante el suceso: lo ignoran, les molesta, lo entierran, lo desentierran… y todos se creen culpables de su muerte. Continuar leyendo «Trevor Story, Jack: Pero… ¿quién mató a Harry?»

Hijos de David

 

Cada grito de dolor permanece eternamente en la mente de Dios

Anónimo en los muros de Auschwitz

Aferrado a la mano de su esposa, incapaz de mirar atrás, Gabriel luchaba por no quebrarse. Avanzaban despacio, en silencio, enfrascados ambos en idénticos pensamientos. Dos pequeños eslabones en la larga cadena de miedo y derrota que aquellos días acordonaba Toledo. A lo lejos, las campanas de Santa María daban las doce. Un escalofrío, incongruente e impropio de la mañana de verano, recorrió entonces su cuerpo. Aquel tañido grave y solemne había marcado el paso de sus horas desde que tenía memoria y ahora que, sabía, lo escuchaba por última vez quiso anclarlo con detalle y precisión a su nostalgia. Las campanas, el olor de la leña al encender el fuego por las noches, la fragancia del jazmín, los silbidos de las golondrinas en las tardes morosas del verano, la casa de su niñez y sus ancestros… Todo lo perdían y él buscaba en su alma coraje para enfrentar incertidumbre y sufrimiento, para adaptarse y sobrevivir en ese mundo extraño y feroz que les había tocado en suerte.

Ahuyentó de su mente la nube de recuerdos que lo ahogaba y se centró en el camino. Avanzar, no pensar, un paso y otro y otro más. A su lado, Sara lloraba sin ruido. Apretó fuerte su mano. No hallaban sus labios palabras de consuelo. Continuar leyendo «Hijos de David»

Heyns, Michiel: La mecanógrafa de Henry James

 

El problema con la literatura era que, aparte de escribirla, no podía hacerse mucho más con ella.

Inspirada en el personaje de Theodora Bosanquet, mecanógrafa de Henry James desde 1907 hasta la muerte del escritor en 1916 y recientemente publicada por «Gatopardo Ediciones», es esta novela retrato perfecto y crítica certera de la sociedad británica de principios de siglo: del comportamiento de las clases altas, de sus prejuicios contra la nueva burguesía americana que comenzaba en aquellos años a viajar por Europa, del ambiente y la forma de vida de la comunidad artística, de los bohemios… Continuar leyendo «Heyns, Michiel: La mecanógrafa de Henry James»

Habitación 307

 

Se llamaba Teddy y tenía poderes mágicos. Sólo Víctor lo sabía. Era un secreto y él era realmente bueno guardando secretos, así decía siempre mamá. Por eso no podía contárselo a nadie. Ni siquiera a Celia. Aunque, a veces, cuando ya muy tarde la oía llorar bajito, casi sin ruido, tuviera tantas tantas ganas de hacerlo… Esas noches Víctor se levantaba despacio, arrastraba con cuidado su gotero y sobre el corazón enfermo de la niña dejaba su pequeño osito de peluche. Mágico y poderoso tesoro que, a fuerza de inocencia, burlaba cada día al miedo y al dolor. Continuar leyendo «Habitación 307»

La culpa

 

…Y ahora el público reclama un nuevo monstruo

La negativa de un psiquiatra a testificar a favor de un paciente suyo acusado de la muerte de diez personas es el punto de partida de «La Culpa», última obra del autor americano David Mamet de gira ahora por España. A partir de ahí y  en forma de trhiller la obra aborda temas como el abuso de poder, la mentira, los prejuicios, el injusto linchamiento que a menudo provocan los juicios mediáticos o el conflicto que tan frecuentemente se produce entre legalidad y moralidad. Continuar leyendo «La culpa»

La leyenda del sendero

 

Hay en  los bosques del norte un sendero donde las hadas bailan al llegar la primavera. Llena el ábrego de rumores las encinas, extrañas sombras fugaces atrapan los helechos y un raro embrujo todo lo inunda. Cuentan que en las noches de luna llena elfos y gnomos juegan entre remolinos de amapolas y violetas, espantan con sus travesuras al invierno y, a la luz de las estrellas, al verde del bosque cosen sus fábulas y poemas. Trinan al amanecer tórtolas, vencejos y abubillas; entre flores y espigas revolotean bandadas de mariposas nuevas; aletean sobre el arroyo mil libélulas cantarinas y al detener el vuelo las lechuzas, bajo su peso se quejan las ramas de las acacias viejas. De las profundidades del valle, al borde de aquel recóndito sendero de brezo y agua cada primavera renacido, surge entonces una voz ─«érase una vez…», muy suave y muy bajito apenas murmura─ que de inmediato el viento acalla: «shhh… silencio», desliza con cautela entre sus ráfagas, «aún no desveles el secreto», «shhh….aguarda», «esta noche, ten paciencia», promete impenetrable y misterioso «shhh… confía… esta noche te cuento».

 

 

 

Esta Noche Te Cuento